El
sol pega, pero no calienta allí en el Centro Comunitario de Salud
Familiar ?(Cecosf) Sandra Vargas, en la población Silva Henríquez, a los
pies de las tomas Lautaro y Villa Las Etnias. Era el mediodía del
sábado cuando Nelly Tacul, la presidenta del Consejo de Desarrollo del
recinto médico, salió de una reunión con el alcalde Claudio Radonich,
los directivos del Cecosf, el director de Salud de la Corporación
Municipal de Punta Arenas, y otros implicados en un problema que ella
advirtió: dijo que en ese preciso momento no se sentía, pero en el
verano los más o menos 15 funcionarios y los más de siete mil usuarios
que allí se atienden, perciben malos olores. Como a desechos humanos con
cloro, incluso amoniaco, “producto de las tomas que están cercanas”,
aclaró Radonich rápido.
Es producto de las ocupaciones ilegales colindantes que “hay aguas contaminadas en todo este sector”, sumó.
Por
eso fue que se reunieron los directivos del Sandra Vargas con las
autoridades comunales, mas no las del Servicio de Salud (del que depende
el recinto), ni las de Bienes Nacionales (donde está erigida una de las
ocupaciones ilegales; la otra es de un particular. Todo vino de antes:
Patricia Pérez, dirigenta de la Confederación Nacional de Funcionarios
de Salud Municipalizada (Confusam) contó que fueron algunos de los 15
funcionarios del Cecosf lo que denunciaron hace algunos días los olores,
pero que es algo “que ocurre hace siete años”: “(Antes) no quisieron
hacer la denuncia y seguir trabajando, pero vieron que el problema había
colapsado, que no era adecuado que un funcionario estuviera trabajando
en un lugar insalubre y obviamente hay que respetar al usuario”.
La
denuncia derivó en una investigación que instruyó la Corporación
Municipal, de la que depende una parte de la atención del Sandra Vargas.
Las indagatorias determinaron que había en los alrededores del recinto
“aguas negras y grises en este sector”, explicó Radonich. Es decir,
“contienen desechos humanos que están mezclados con cloro”.
Luego
de la reunión, la autoridad local comprometió presentar una nueva
denuncia al Servicio de Salud Magallanes, pues “las aguas escurren de
dos sectores que tienen propietario”. Los que se señalaron más arriba.
Y
agregó: “Hemos hecho denuncias años atrás y no nos podemos meter.
Finalmente, más que tomas, son una suerte de comodato precario, porque
han tenido la tolerancia, tanto del Estado como de particulares, para
que estas tomas se generen. Por tanto, lo que pase dentro de estos
terrenos es responsabilidad de los propietarios”.
Las
alternativas fueron varias: primero, trasladar los servicios
fundamentales del sector al ex Fenton, en calle José Velastegui. A ello,
comprometió Radonich, se sumaría un reforzamiento de la atención
domiciliaria, como también de un bus de acercamiento permanente. En
paralelo, “apurar el Cesfam (Centro de Salud Familiar) planificado en
Frei con Hornillas”.
Aunque
apuntó al Gobierno central, pues los cierres y traslados “dependen no
solo de la municipalidad, sino de la autoridad sanitaria”.
La
pregunta que aparece es otra: ¿Por qué no regularizar los sistemas
sanitarios de la toma, o incluso desalojarlos? “Es un tema que depende
de los dueños, no de la municipalidad”, cerró el edil.
Pérez, de Confusam, complementó que “no podemos exponer al usuario y al funcionario a focos de infección”.