Ahora sustrajeron bancas turísticas en Avenida España

Como siempre que ocurren hechos delictuales muy singulares, nadie vio nada, nadie escuchó nada y nadie quiso decir nada.
No es el poema de Pezoa Véliz.
Es el inicio de una crónica periodística acerca de la sustracción de, a lo menos, dos bancas destinadas a ser utilizadas por los adultos mayores de Punta Arenas, de aquellos turistas que recorren la ciudad o de simples paseantes que requieran hacer un alto, sentarse y tomar asiento.
O, ninguna de las anteriores porque, generalmente, son utilizadas como singulares camastros por personas en situación de calle que deambulan por el sector céntrico de nuestra ciudad y que, a veces, por largas horas, duermen y roncan en la Avenida España, entre Errázuriz al norte, hasta llegar a la Avenida Colón.
Precisamente, en el tramo de esa avenida, entre Errázuriz y Monseñor Fagnano, se puede apreciar que sujetos desconocidos sustrajeron, a una hora desconocida y con medios tampoco establecidos, a lo menos dos bancas, las cuales estaban ancladas al concreto de la vereda al altura del número 1055.
Esa vereda recibió, como otras veredas de la ciudad, ciento ochenta bancas, en el marco de un singular proyecto que dotó a Punta Arenas de refugios para peatones que estarían a la espera de locomoción desafiando a la lluvia, a la nieve.
(Esos refugios, hoy día, están rotos, cubiertos de pintura, de mamarrachos que son definidos, incluso por algunas autoridades, como “arte rebelde” o “pintura popular”, y convertidos en urinarios, dormitorios malolientes y algo más).
Lo concreto es las bancas desaparecieron y se puede apreciar el espacio que dejaron  en la avenida, tan vacío como los agujeros que recibieron a los pernos del anclaje.
¿Cómo se llevaron las bancas? ¿En vehículo? ¿Para dónde partieron?
¿Estarán en algún quincho, en alguna parcela, en algún campo?
Mejor seamos bien pensados: se trata sólo de una broma de mal gusto.
Pero de muy mal gusto…

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