Carolina Rojas es dueña
desde diciembre de un almacén de barrio llamado “La Zorra”, enclavado
en calle Errázuriz. Cuesta hablar con ella, porque el teléfono no para y
mientras ordena junto al taxista los productos para dos o tres pedidos,
entra la llamada para otro.
“Estamos
a full”, nos dice, “somos nuevos en el rubro, pero esto ha sido de
locos porque no es mi rubro, hay que abastecer, hay que reunir la
información que más se pueda sobre lo que consume la población para
tener de todo”.
Explica
que desde hace una semana partieron con los pedidos delivery y la cosa
no ha parado. “La gente ha tomado conciencia y dejado de andar por las
calles. También el cierre de algunos supermercados nos ayudó a aumentar
nuestras ventas. A través de las redes sociales le hemos informado a
toda la gente que nos sigue para darle la información de que estamos
haciendo delivery. Y esto es una cadena porque le damos trabajo el taxi
que también se ve afligido con la falta de gente en las calles. El local
donde yo trabajaba cerró y ellas que también trabajaban ahí ahora
trabajan conmigo”.
– Se tuvo que ampliar…
“Es
que tuvimos que reforzar porque ahora somos cuatro en el local, más el
taxista, cinco personas y no damos abasto. Hemos subido tres veces las
ventas diarias y por ende eso conlleva a comprar más mercaderías,
algunas cosas han subido la mercadería, huevo y limón, los centros que
nos abastecen han colapsado un poco. La próxima semana vamos a tener una
página web que va a tener webpay. Yo creo que la gente se va a
acostumbrar con el tiempo a comprar con este formato. Es bastante cómodo
que las cosas lleguen a tu casa”.
Pedidos a domicilio
Un poco más allá, conversamos
con Yasna Bosch, socia de la Amasandería Lola. “Ahora, mi marido anda
entregando una canasta familiar a una clienta que fue la que compartió
más veces nuestra página”, nos dice mientras con legítimo orgullo nos
muestra su página web. “Nos ha ido bien en estos días y por ello es que
estamos haciendo ventas a domicilio para todo pedido que supere los 10
mil pesos”, agrega.
“Estamos
ofreciendo también frutas y verduras y eso también ha tenido harta
venta. Todo eso lo compramos a nivel local para que la gente tenga para
llevar a su casa. Lo malo es que la gente no lo entiende y muchas veces
nos comparan con el Lider que compra enormes cantidades, mientras
nosotros solo podemos comprar cantidades muy pequeñas a nivel local para
que la gente tenga para llevar a su casa”.
Admite,
sin embargo, que algunas cosas han subido más de la cuenta. “Las velas,
la harina han subido mucho, pero el pan lo seguimos vendiendo al mismo
precio de 1.500 pesos el kilo”, expresó.
Comercio detallista
El vicepresidente de la Cámara de Comercio Detallista, Juan Pablo Martínez, reconoció que los almacenes de barrio que venden productos
de primera necesidad están viviendo un buen momento, pero no ocurre lo
mismo con pequeños comercios dedicados a otros rubros. Lamentó que se
han producido quejas por precios abusivos en algunos bienes, aunque es
la minoría.
La cámara inició la entrega de ayudas sociales a personas vulnerables.