Los
economistas Manuel José Correa y Juan Luis Oyarzo advirtieron ayer de
importantes impactos que tendrá para la población el alto IPC de enero.
Manuel José Correa
El
economista Manuel José Correa expresó, al respecto, “Como lo vengo
planteando desde el año pasado, la inflación es un pingo difícil de
domar. Por ello, mis estimaciones fueron siempre más conservadoras que
el promedio de los agentes económicos estimando que la inflación anual
2023 estaría entre 5 a 6%, es decir, casi 2% arriba de estimaciones
previas del mercado. En consecuencia, esto retrasa la disminución de la
TPM del Banco Central, manteniendo las presiones restrictivas sobre la
oferta de dinero. Las personas seguirán percibiendo disminuciones en su
poder adquisitivo, proyectos de inversión que no se viabilizan, se
mantienen la dificultad para acceder al crédito hipotecario donde solo 1
de 6 personas hoy está calificando, cuantas en UF, que se abultan como
arriendos comerciales y dividendos, entre otros. En el caso de los
servicios básicos, son tarifas reguladas y que no son afectadas en el
corto plazo. Sin embargo, la inflación sí afecta la estructura de
costos, lo cual incidirá en los procesos de tarificación, que por
ejemplo, en el caso del gas se realiza cada cuatro años por la Comisión
Nacional de Energía, pero no son afectadas en el corto plazo por la
inflación”.
Juan Luis Oyarzo
A
su vez, el economista Juan Luis Oyarzo agregó que si bien los precios
no suben con la misma intensidad que lo hacían hace un tiempo; “la
inflación sigue siendo tremendamente alta y preocupante”.
Esta
preocupación, indicó, se debe a que el 11,1% anual de IPC representa
más de 3,7 veces la meta inflacionaria que es de un 3% anual de acuerdo a
los objetivos del Banco Central. De hecho, los registros de estos tres
meses de 2023 ya llegan a un 1,8% acumulados de IPC, de modo que, para
cumplir la meta antes indicada del 3%, nuestra inflación promedio
debería ser de un 0,1% mensual, lo cual es muy poco probable, en
especial, porque existen periodos del año que son altos en consumo, afirmó.
Por
ello, afirmó que “comentarios de algunas autoridades de que la
inflación se puede normalizar en septiembre, carecen de sustento teórico
y en definitiva, no son reales, generando falsas expectativas en la
sociedad”.
Ahora
bien, afirmó que esto afecta de muchas formas a la población, entre
ellas a través de los dividendos y arriendos que se encuentran indexados
al IPC. Y por supuesto se refleja directamente en los precios de
artículos que son esenciales en el consumo, como la educación y la
alimentación. Es más, las mayores alzas en los precios se relacionaron
con la educación que llegó sólo en marzo a un 10,8% y en donde destaca
la educación universitaria.
Otro
de los aspectos que preocupan, es que un IPC alto, obliga al Banco
Central a mantener una tasa de interés alta, lo que perjudica en gran
medida al endeudamiento, en aspectos tan importantes como, los créditos
hipotecarios, atrasando el sueño de la vivienda propia.
“De
seguir con estas tendencias se espera que nuestra inflación se pueda
normalizar o mejor dicho bordear el objetivo del 3% anual en al menos 2
años más, siempre y cuando no existan nuevos eventos internos como un
retiro de fondos, o algún nuevo conflicto internacional”, concluyó.