La
desesperación de un hombre por encontrar a su mascota puede llevar a
las personas a hacer sacrificios grandes, sin embargo, es poco común ver
a alguien llegar al punto de entregar su auto como recompensa para
quien llegue con su amigo de cuatro patas con vida.
Y
fue precisamente lo que ocurrió en el barrio 18 de Septiembre, donde
Enrique Mancilla, vecino del sector, puso su auto en prenda para volver a
ver a “Pequeño”, su poodle toy de 16 años.
“Yo
no mido consecuencias para conseguir mi objetivo de recuperarlo. No voy
a dudar de la persona y los motivos por los cuales me traiga al perro,
solo me interesa que llegue alguien con él y le entrego mi auto. Estamos
dispuestos a hacer eso por él”, expresó el mecánico, de 58 años.
Más que un perro
Para
Enrique, quien vive solo con su esposa, María Rivera, de 66 años, el
can se transformó en mucho más que una mascota. Llegó poco después de
que sus hijos abandonaron el hogar, por lo que se transformó en un hijo
para ellos.
“El
llegó solo acá, se puso en la cocina, con el pelo largo y barro. Le
dijimos que se fuera, pero se volvió a meter. Ese día estaba lloviendo, y
yo le dije a mi esposa que había un perro ahí. Ahí le hicimos un cajón
para que se metiera como cama. Pensé que se iba a ir, pero no se fue
nunca. Después lo bañamos, le cortamos el pelo, lo llevamos al doctor y
ahí lo hicimos nuestro”, relató.
Es
tal el lazo que los une que, según narró, “Pequeño” los ayudó a salir
de una depresión que les dio a ambos, en diferentes momentos de su vida.
“Ella (su esposa) estuvo muy mal, y el perrito la ayudó mucho
acompañándola. Uno no lo ve, pero ellos sirven mucho como apoyo. Y
bueno, a mí también me dio algo parecido, aunque por un estrés post
traumático, y él también estuvo ahí. Por todas esas cosas nos
encariñamos mucho con él”, manifestó.
Todo por su mascota
Según contó Enrique, el perro entró en pánico
cuando aparecieron chinchineros a tocar en la esquina de la casa.
“Salió corriendo como loco y después no lo vimos más. Nos dimos cuenta
al tiro de que se había desorientado, el solo salía para dar una vuelta
fuera de la casa y se entraba. Como está viejito, se cansa rápido, y se
entra para mirar tele o dormir”, expresó.
Cuando
se dieron cuenta de que no volvía, Enrique y su señora pensaron de
inmediato en entregar el auto como recompensa, vehículo que ocupa para
trasladar materiales en su oficio de mecánico, y para hacer compras
dentro de la ciudad.
Se
trata de un Hyundai Verna del año 2000, un auto que cuenta con todos
los documentos al día y que tiene hasta bencina en su estanque.
“Tengo
otro vehículo además del que regalo, pero si tuviese que regalar ese,
también lo hago. No miro lo material, uno no se lleva esas cosas al
cajón. Si tienes a alguien en vida que te quiere, quiérelo, adóralo,
ámalo. Su compañía es especial, y eso no tiene precio”, expresó.
Pese
a la dificultad de la situación, por la avanzada edad de la mascota, y
por las bajas temperaturas que ha habido en los últimos días, Enrique es
optimista, “yo tengo fe que el perrito está vivo, él es especial, pero
si estuviese muerto, creo que no me buscaría otro. Me quedaría con su
recuerdo”, concluyó.
El vecino informó que cualquier dato sobre “Pequeño” lo pueden entregar en su teléfono celular, el 950002316.
@CamiloEncina