Analistas magallánicos explican claves del triunfo de Jair Bolsonaro

Pasadas
las 20 horas del domingo pasado, el miedo de algunos -en Sudamérica y
el mundo- se transformó en la alegría del 55,1 por ciento de los
electores brasileños que le dio su voto a Jair Bolsonaro, el político y
exmilitar de derecha que desde el 1 de enero próximo dirigirá los
destinos del gigante latinoamericano, una de las diez economías más
importantes del orbe.

“Para
muchos, hace un par de meses era un desconocido en el escenario
político de Brasil, sin embargo cuenta con una larga trayectoria en
política y su triunfo no debe ser categorizado como el triunfo de un
líder emergente”, dijo ayer a Diario El Pingüino el historiador
Francisco Sánchez, integrante del
thing tank liberal Círculo Acton.

El
historiador afirma que el triunfo de Bolsonaro es la demostración de
una aguda crisis, tanto económica como social, comprendiendo que esta no
es tan solo un problema de desgaste de la izquierda brasileña, “sino el
fortalecimiento de una derecha que no tiene complejo en manifestar un
discurso que en Chile sería políticamente incorrecto”.

En
referencia al fenómeno político que representa, apunta que no es fruto
de la casualidad, “es producto de un proceso de larga data, en donde
factores internos han sido fundamentales para comprender su éxito. Sin
embargo, no es un presidente electo cómodo para la región, las derechas
chilenas han demostrado su división ante Bolsonaro, siendo más
representativo de aquella derecha conservadora que de aquella
autoflagelante y que busca un destino”.

Respeto a las minorías

Para
el integrante de ALMA Robert Weissohn, “hemos conocido varias
declaraciones muy desafortunadas de Bolsonaro. La mayoría formuladas al
parecer en ambientes enervados frente a políticos o periodistas
abiertamente hostiles”. Aun así, cree que es necesario esperar para ver
cómo actuará, “lo que declaran los políticos en campaña, no es
necesariamente lo que ejecutan cuando se hacen del poder”, remata.

A su juicio, lo más preocupante es cuando declara que las minorías deben doblegarse ante las mayorías.

“Si
de verdad apreciamos la democracia, debemos comprender que lo
fundamental son las instituciones que protegen a las minorías frente a
mayorías circunstanciales. Algo que la izquierda del socialismo del
siglo XXI ha ignorado”, precisa.

En
el ideario de Weissohn, “el respeto de las minorías -y la minoría más
pequeña es el individuo- es la función principal de las constituciones.
Ninguno de los gobiernos de izquierda ha respetado este principio
fundamental para que una democracia pueda funcionar. Cambian sin
vergüenza las constituciones para ampliar sus mandatos y su poder”.



@JoséBenítez

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