Antiguas cornisas y cerámicos amenazan a los puntarenenses

El viento magallánico, cuando sopla con la fuerza que se le conoce, no sólo dificulta el desplazamiento de los peatones y de los vehículos por las calles y avenidas de Punta Arenas.
Ese ventarrón también genera un problema que ha empezado a transformarse en una amenaza bastante seria para los habitantes y visitantes de la “Perla del Estrecho”.
¿Cuál es esa amenaza?
Es la caída de restos de material sólido que la fuerza eólica arranca de las cornisas de edificios vetustos que, de preferencia, están ubicados en el casco histórico de la ciudad.
No todos, por cierto, “aportan”  con ese material, ya que sus dueños han destinado recursos para mantenerlos en las mejores condiciones posibles y conservar parte del patrimonio arquitectónico de Punta Arenas.
Sin embargo, otros se han olvidado de esos trabajos de mantención y las cornisas y figuras se fueron deteriorando con el paso de los años y por la acción de la lluvia, el viento y, en algunos casos, hasta de la nieve.
Algunas fachadas evidencian ese descuido, aunque sean de propiedad estatal, y constituyen un feo lunar en pleno centro de una ciudad que se declara turística y recibe, en la temporada alta, a miles de visitantes chilenos y extranjeros.
Sin embargo, en otros puntos del casco histórico, es posible apreciar cómo los dueños de esos edificios los mantienen, los conservan y, de esa manera, aportan al desarrollo turístico y a la conservación del patrimonio arquitectónico de la capital regional.
Situaciones similares se aprecian en algunos sitios que han sido afectados por las llamas de algún incendio y cuyos muros derruidos y las que fueron hermosas viviendas ofrecen un paisaje desolador.
Edificio Magallanes
Y para completar esta descripción de dulce y de agraz, a esas cornisas que amenazan con caer, es preciso agregar el edificio que cobija servicios públicos, en Bories con José Menéndez.
Allí los daños de la fachada, construida a base de cerámicos que parecen pequeños mosaicos, están dañados severamente y en las partes que han ido quedando desnudas, se puede comparar lo que fue y lo es hoy.
La oficina comunal de emergencia no tiene atribuciones legales para exigir que los propietarios de esos inmuebles procedan a repararlos y superar el riesgo de accidentes graves que, hasta hora, no se han producido.
Lo más que se puede hacer por esta vía, es dar aviso a Carabineros de la caída de material sobre las cabezas de los transeúntes o sobre las veredas, a fin de que los efectivos policiales procedan a instalar cordones de seguridad que adviertan el problema y que obligue a los peatones a transitar por la otra vereda.

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