Fabricada en 1975, la Polarbjorn fue una embarcación dedicada a la caza de diferentes especies marítimas. Un currículum bastante oscuro para la gente de Greenpeace, que en 1995 la adquirió como parte de su flota rebautizándola como Arctic Sunrise (Sonrisa Ártica), con el fin de realizar protestas y detener el avance de diferentes industrias que amenazan el ecosistema a nivel mundial.
Ha servido como barrera para evitar la construcción de plantas petroleras, la actividad de cazas de ballenas e incluso fue capturada y retenida por autoridades rusas, en un revuelo internacional de proporciones.
En definitiva, un rompehielo con historia, que actualmente se encuentra de paso en Punta Arenas para una nueva aventura: la primera navegación hacia el mar de Weddell, en la Antártica, con el fin de realizar una investigación exhaustiva sobre los efectos de la caza en el Continente Blanco y además, ejercer presión para la creación de un Santuario del Océano Antártico, con un territorio de 1,8 millones de kilómetros cuadrados, equivalente a 2,5 territorios chilenos.
De paso por Magallanes, la nave se abastecerá hasta el 11 de enero para la primera etapa de su plan: recibir dos submarinos o batiscafos para explorar los alrededores de la península Antártica, cercanos a la isla Robertson, profundidades poco conocidas que serán estudiadas por los 18 tripulantes que subirán al barco.
“Estos submarinos pueden bajar a profundidades cercanas a los 300 y 500 metros, así que iremos cerca de lo que es la barrera Larsen, pasaremos también por el estrecho de Gerlache y otros puntos de la península.
Como Greenpeace está en la batalla por la creación de un santuario marino, iremos a investigar y también esperamos encontrar nuevas especies marinas para apoyar esta reserva, la que será la más grande del mundo”, contó Fernando Romo, español que hace 10 años trabaja para la ONG ambientalista y ahora es primer oficial del Arctic Sunrise.
“La primera etapa de la campaña durará un mes, esperamos volver a Punta Arenas para el 3 de febrero. Dejaremos los submarinos acá, nos abasteceremos, cambiaremos parte de la tripulación y nos iremos además con un helicóptero para la segunda etapa del viaje, que durará hasta marzo.
Luego de eso volvemos para la tercera etapa, donde estudiaremos el krill, cómo afecta la industria pesquera este alimento de las criaturas marinas.
También observaremos si es que hay embarcaciones de caza ilegal que estén entrando al territorio antártico”, aseguró el encargado, en donde además documentarán con cámaras desde los batiscafos los efectos del cambio climático en los glaciares que comprenden la península antártica, a propósito del desprendimiento de A-68, el témpano de hielo que se separó de la plataforma Larsen C, el pasado julio del 2017.