Lucila
Vidal llegó desde Río Gallegos a Punta Arenas hace cuatro meses, debido
a que su madre se encontraba en estado grave por una enfermedad en
Ancud, Chiloé. Estuvo con ella hasta que falleció el 15 de mayo para
luego volver a la capital de Magallanes el 4 de junio.
Desde aquel entonces es que está asistiendo al consulado argentino en Punta Arenas, llevando sus documentos personales sin tener ninguna
respuesta, según indica la mujer trasandina. Es por esto que aún no ha
podido retornar a Río Gallegos.
Para
tránsito aéreo le han dicho que ya se puede viajar por esa vía, pero
que ella tendría que hacer un recorrido desde Punta Arenas a Santiago, y
luego desde la capital nacional hacia la capital argentina, para
posteriormente, trasladarse a Río Gallegos.
El
principal problema para ella es el bajo presupuesto y recursos con los
que dispone actualmente. Son meses los que lleva “varada” en Punta
Arenas, donde le han enviado ciertos montos, pero en pesos argentinos,
por lo que al hacer el cambio al peso chileno este monto se devalúa
inmediatamente.
Algunos argentinos están alojando por lo pronto en el Ejército de
Salvación de Punta Arenas. Vidal recuerda otros casos dramáticos como
una adulta mayor de 80 años que tenía cáncer y falleció finalmente en
Punta Arenas. “Vinieron para la región las hijas y las nietas, pero
actualmente ellas se encuentran en la misma situación que nosotros con
las dificultades de volver”, comentó Lucila Vidal.
Asimismo,
ella también se refirió a su situación: “esta es la región con menos
contagios, no veo cuál es el drama por el que no podamos irnos. Nos
dijeron que cruzamos la frontera y que lo hicimos sabiendo que no
podríamos regresar, que habíamos firmado una declaración jurada. Yo no
firmé ninguna declaración jurada cuando pasé, solamente me dieron un
papel que indicaba que era un pasajero caminante, nada más que eso”.
Viaje humanitario
En
el mes de diciembre del año pasado, se realizó un viaje humanitario,
donde un total de 50 chilenos y argentinos se trasladaron desde Punta
Arenas hacia Río Gallegos. En ese contexto, lo que ellos solicitan es
que se pueda efectuar otro viaje humanitario, considerando que la
capital provincial argentina está en fase 4 en la actualidad.
Asimismo, que al llegar, pudieran realizar su cuarentena
respectiva en los lugares donde se les disponga. “Sería ideal que
pasara eso. Yo podría realizar mi testeo junto a mi marido en mi
domicilio en Río Gallegos, ya que somos los dos los que vivimos allá
hace 36 años”, dijo Vidal.
Agregó
que “allá tengo a mi doctor, tengo mi obra social donde puedo comprar
mis remedios y acá no. Nadie de los que estamos acá tenemos isapre o
beneficios de salud. Ellos saben muy bien, porque no tenemos residencia
acá, ya que estamos de paso”.
Esta
preocupación está relacionada con que tuvo Covid-19 en diciembre del
año pasado, además de que necesita comprar medicamentos para la presión
arterial y gastritis, lo que le ha significado un gasto sustantivo.
Según asimismo señaló Lucila Vidal, los mayores inconvenientes serían
desde el lado argentino más que desde quienes solicitan viajar desde
Punta Arenas hacia aquella ciudad.
“A
mí me pidieron la patente acerca de quién me iría a dejar a la frontera
y de quién me iría a buscar desde el lado argentino, donde me iría a
buscar mi marido. Hay mucha gente que puede hacer lo mismo e ir a buscar
su gente a la frontera”, comentó.