Exactamente 34 días habrán transcurrido mañana desde que se cumplió el plazo que el Concejo Municipal de Punta Arenas determinó como límite para que los artesanos de la Plaza de Armas Benjamín Muñoz Gamero se trasladasen al centro artesanal dispuesto para esos fines, a un costado del mercado municipal.
Pese a que el 1 de octubre los comerciantes fueron notificados de que debían retirarse, lo cierto es que no han permanecido allí en desacato: el alcalde Emilio Boccazzi les aseguró la permanencia hasta hoy, día en que arriba el primer gran crucero de la temporada turística 2014-2015.
El jefe comunal retrasó una decisión de más largo plazo para mañana, y, durante estos 34 días, ha realizado gestiones con operadores turísticos, agrupados en AustroChile, para tomar medidas que permitan asegurar una mayor concurrencia de turistas al centro artesanal.
Entre los comerciantes, sin embargo, abunda la inseguridad.
Ayer, Georgina Villarroel, quien dirige una de las dos agrupaciones de vendedores presentes en la plaza, confirmó lo que se manejaba como un secreto a voces: algunos de los comerciantes evalúan comenzar una huelga de hambre, en protesta por la decisión del municipio de trasladarlos a un lugar en el que, dicen, no pueden conseguir las ganancias que genera la plaza de armas.
“Hay un grupo de colegas que lo ha conversado, pero todavía tenemos que ver la respuesta del alcalde”, dijo ayer Villarroel.
La amenaza de una huelga de hambre no es nueva: desde que el Concejo Municipal tomó la decisión de dar una fecha límite -en un acuerdo unánime de la mesa, tomado el 12 de septiembre pasado-, las voces que anunciaban la medida comenzaron a nacer de a poco.
De acuerdo con fuentes del municipio, la eventual aplicación de la acción de presión fue una de las principales razones para que Boccazzi iniciara una ronda de reuniones privadas con los concejales, a fin de sondear las posibilidades de acceder a la petición de los comerciantes: permanecer en la plaza de armas hasta el final de la temporada turística, el 2 de abril del próximo año.
La efectividad de esa ronda de reuniones es relativa: si bien en el concejo no hay voces que apoyen abiertamente la permanencia de los comerciantes hasta el 2 de abril, sí existen quienes consideran que la salida de los artesanos debe ser gradual y que, previamente, se deben tomar medidas para llevar más turistas al centro artesanal.
Con ello, concuerda Villarroel. “Esto no puede ser hecho de un día para otro, porque ni siquiera está claro dónde nos van a poner a todos”, dijo la dirigente. “Hay muchas cosas que el municipio todavía tiene que solucionar, antes de tomar la decisión”, sentenció.
Según Villarroel, existe intranquilidad entre los comerciantes, quienes han visto con malos ojos la dilación de una decisión oficial.
El escenario podría aclararse mañana, cuando el alcalde Emilio Boccazzi dé a conocer su posición oficial en el conflicto.