A
partir del jueves pasado, el coronel Antonio Ibarra Lillo se convirtió
en la principal autoridad de Gendarmería en la Región de Magallanes.
El
nuevo director regional tiene 48 años de edad, es abogado y tiene un
magíster en Gestión Tributaria y Alta Dirección Pública. En sus 28 años
vinculado a Gendarmería ha trabajado en Arica, Antofagasta, La Serena,
Valparaíso y diversos penales en la Región Metropolitana.
El
coronel enfrentó un caso complejo en Arica y Parinacota, cuando ejercía
de director regional suplente. A mediados de marzo pasado, casi 380
reos y 17 funcionarios se contagiaron de Covid-19, siendo el complejo
penitenciario un brote de contagio regional.
Lineamientos y desafíos
La
destinación anterior del coronel fue la Dirección Regional
Metropolitana. Recién llegado a Magallanes, Ibarra expresó su interés en
conseguir nuevos recursos públicos “que permitan mejoras en
infraestructura, y así incrementar nuestro servicio a la comunidad y lo
que las personas esperan de nosotros”.
De
acuerdo a un comunicado público de Gendarmería, el coronel “propone un
estilo de gestión cercano y de trabajo en equipo, con una mirada
integral a los funcionarios”.
Su inquietud por los trabajadores de Gendarmería la repitió tras una reunión con
el seremi de Justicia y Derechos Humanos, Cristóbal Fernandez. Desde la
secretaría indican que “espera ir mejorando las condiciones laborales
de su gente y apoyar las iniciativas en torno a mejoras de
infraestructura en sus respectivas instancias”.
Concluida
la reunión con el seremi de Justicia –a pocas horas de llegar a Punta
Arenas–, el nuevo director regional “destacó que con la pandemia y la
explosión social les ha tocado trabajar en un contexto histórico, en el
cual la criminalidad también tiene una connotación distinta, como es el
caso del narcotráfico”, según un comunicado público.
Además
del incremento del tráfico de drogas dentro del complejo penitenciario
–reflejado en el operativo de mayo, cuando la PDI desbarató una red en
la que participaba un funcionario de Gendarmería–, otros desafíos que
enfrentará la nueva autoridad son la ampliación de la sección femenina y
la tecnificación del Complejo Penitenciario de Punta Arenas.