Luego de un exhaustivo análisis de los daños sufridos por la nave, que
quedaron al descubierto después de su reflotamiento, fue declarada “pérdida
total constructiva” por la compañía aseguradora.
La Dirección General del Territorio Marítimo y Marina Mercante, sobre
de la base de los informes de inspección realizados por la Comisión Local de
Inspección de Naves, como del informe del Servicio de Preservación del Medio
Ambiente Acuático y Combate a la Contaminación, resolvió otorgar el permiso
excepcional de hundimiento de este resto náufrago, en sector oceánico, a 2.700
metros de profundidad, al Noroeste de Puerto Natales y a más de 70 km de la
Isla Diego de Almagro.
Los daños en el casco de la citada nave siniestrada, no permitían su
traslado seguro hacia un puerto de desguace por el peligro que significaba su
remolque. Por otro lado, se descartó la opción de desmantelar la estructura del
mencionado transbordador en el Canal Kirke debido al serio impacto ambiental
que generaría la intervención por un largo período de tiempo, en un lugar de
geografía y condiciones meteorológicas extremas.
La supervisión de la Autoridad Marítima contempló el cumplimiento
previo de estrictas medidas de seguridad y protección del medio ambiente
acuático, esenciales para el logro de esta operación marítima, la que se
realizó sin contratiempos y de acuerdo a lo planificado.