No pocos fueron los magallánicos que ayer durante la tarde creyeron haber visto en Punta Arenas al avión Ilyushin Il-76, enviado por Rusia para colaborar en la extinción de las llamas que causan estragos en gran parte del país.
Lo anterior no fue una simple visión, sino que efectivamente sobre la losa del Aeropuerto Presidente Carlos Ibáñez se encontraba su gemelo, un Ilyushin Il-76 que es un habitué en estos lares y que ha sido utilizado como charter y prestado servicio para la NASA en su destino a territorio antártico.
Pero más allá de lo anterior, ayer durante la tarde se confirmó el despegue desde territorio ruso de la aeronave que prestará servicios en la zona afectada por los incendios en el norte del país, un viaje que se estimaba de 32 horas, con dos escalas para la recarga de combustible.
En cuanto, a las características de este avión, se señala que se trata de un aparato de fabricación soviética que fue diseñado para vuelos de carga y comercial de mercancías y que lleva en servicio desde 1971.
El Il-76, cuyo diseño ha experimentado distintas modificaciones a lo largo de los años -como la que le permite transportar hasta 42 toneladas de agua para sofocar incendios- consta de cuatro motores que ejercen una fuerza de unos 48.000 kilopondios. Ello permite a esta nave, de más de 157 toneladas, volar a más de 850 kilómetros por hora a una altura de unos 13.000 metros, con una autonomía de vuelo de 5.000 kilómetros. En modo de descarga, su velocidad es de 175 km/h y planea a casi 100 metros de altura, mientras que el rango que puede cubrir es cercano a los 2,5 kilómetros de largo y 400 metros de ancho.
La nave -ofrecida al Gobierno chileno por el propio Presidente ruso Vladimir Putin- llegará en apoyo al SuperTanker, el avión traído desde Estados Unidos que tiene capacidad de 72 mil litros y que ya opera en las zonas afectadas.