El
abrigo que genera la calefacción se hace inevitable con el invierno,
que parecería que llegó antes de lo previsto a la región. Sea eléctrica,
de combustión natural como madera, o de otro tipo, como la parafina o
el gas, el riesgo de incendio está a la vuelta de la esquina. Aparece
entonces la prevención como un factor, antes que lamentar un fuego que
consuma todo.
En
Chile, es la Superintendencia de Energía y Combustibles (SEC) la
encargada de velar por un resguardo técnico. Eso por una parte; por
otra, están lo que pueden hacer las familias para capear las bajas
temperaturas.
Magallanes especial
Bien
sabemos que nuestras tierras son únicas en muchas de sus
características, y la calefacción es una de ellas. Ante esto, Iván
Mancilla, de la SEC Magallanes, entregó algunas recomendaciones para los
locales. Frente a la combustión con gas, llamó el director subrogante a
“verificar el color de la llama, amarilla combustión incompleta, llama
azul combustión completa”.
Otra
práctica habitual es la de usar la cocina como forma de calefacción. En
eso Mancilla fue categórico: “No calefaccionarse con los hornos de las
cocinas”. Pese a eso, las cocinas más antiguas tienen tubería con salida
al exterior. Aquí también hay que tener ojo: “Caños de artefactos no
pueden tener ninguna obstrucción que impida la salida de los gases de
combustión al exterior del recinto”.
Y
la falta de sol llama también a usar la calefacción como forma para
secar la ropa. Aquí Mancilla tampoco deja espacio para la duda: “No
secar ropa sobre los artefactos”.
Con todo, hay que enfrentar también, aunque sea un poco, las bajas temperaturas: “Ventilar los recintos”.
Y
ya hacia el final, y con la gran magnitud de oferta de elementos para
la calefacción que se ofrecen en la zona, Mancilla llamó a “utilizar
sólo productos que cuenten con sello SEC, lo cual garantiza su
seguridad”. Vale más prevenir.
Uso seguro de electricidad
Para aquellos elementos que usan electricidad para lograr la calefacción, de
acuerdo con la información publicada de la Superintendencia, “es
importante que la instalación eléctrica interior de la vivienda cuente
con elementos de seguridad, como por ejemplo protectores diferenciales,
para minimizar la ocurrencia de situaciones de potencial riesgo durante
el uso de artefactos eléctricos”.
La
parte difícil está en la supervisión. Cada estufa eléctrica debe ser
sometida al menos una vez al año a una mantención preventiva. Esta es
parte de la oferta de cada marca. Si es una nueva, las familias deben
considerar “factores como la potencia del artefacto y el lugar donde se
ocupará. Esto, para prevenir una eventual sobrecarga de la instalación
eléctrica”.
Finalmente, los alargadores o “zapatillas” deben contar con el respectivo sello SEC.
La
calefacción eléctrica no debe estar cerca de fuentes potencialmente
inflamables, como cortinas, ni tampoco en baños o ambientes cerrados. Y
en este caso particular es clave que la “zapatilla”, de requerirse,
cuente con el sello. Si esta se interrumpe en su funcionamiento o se
apaga, no debe usarse.
Con parafina
Antes
que todo, la parafina misma debe comprarse en los locales establecidos.
Si se requiriera una cantidad pequeña, deben ser en envases resistentes
y con medidas de seguridad, como el cierre seguro. Está estrictamente
prohibido el uso de envases de vidrio y extraible de estufas a láser.
Cuando son de 10 litros o más, se deben usar bidones azules certificados
por SEC. Una vez que ésta llega a la casa, la parafina debe disponerse
en un lugar seguro: “alejado de fuentes de calor, de niños o niñas y no
estar expuesto a la intemperie de forma directa”.
Las estufas a parafina, así como las eléctricas, deben ser sometidas a mantención preventiva, también al menos una vez al año.
El
encendido y apagado debe ocurrir afuera de la casa, “salvo que cuenten
con un sistema automático, el que debe ser indicado por el fabricante en
el manual de usuario”.
Aquí la clave es la ventilación correcta, a fin de disminuir el riesgo vinculado al monóxido de carbono.
Si
se apaga durante el funcionamiento o si tiene alguna señal de
deterioro, ésta no debe usarse. Además, si ve que alguna ofrecida en el
comercio podría estar adulterada, puede incluirla en la web de la SEC
www.sec.cl.
Con cilindro de gas
Si
bien en Magallanes la calefacción centralizada es la dominante, hay
quienes usan los cilindros de gas. Ante esto, se aconseja retirar el
sello de seguridad del cilindro sin elementos cortantes, “ya que podrían
dañar la válvula”. La conexión, en tanto, debe contar con reguladores
flexibles con el sello SEC. Y estos mismos reguladores flexibles deben
tener su fecha de vencimiento en un lugar visible.
En
cuanto al cilindro mismo, se debe verificar que esté en buen estado,
con el respectivo sello de seguridad. Respecto de su disposición en el
hogar, no debe estar expuesto al calor, las llamas u otras fuentes de
ignición. Con todo, las estufas deben contar con el sello SEC visible;
si tienen antigüedad en la vivienda, se le debe hacer una mantención
preventiva al menos una vez al año.
La
llama debe ser de color azul; de no ser el caso (naranja o
intermitente, “podrían ser síntomas de mal funcionamiento”. También aquí
rige la ventilación correcta del lugar, para disminuir los riesgos
vinculados al monóxido de carbono.
Lo
que no hay que hacer es ubicar la estufa a gas, mientras esté operando,
en lugar inflamables; tampoco se debe usar para secar ropa, ni en
baños, dormitorios o ambientes cerrados. Y no olvidar que nunca se debe
poner el cilindro de gas en posición horizontal mientras está en uso.