Las
manifestaciones y movimientos sociales iniciados el 18 de octubre de
2019, han revelado una serie de necesidades urgentes de la población y
han presionado para que las cosas cambien. Organizaciones de diversa
índole, han optado por diferentes formas de hacer valer sus derechos y
exigencias. Lamentablemente, unos pocos han optado por la violencia, la
cual ya se ha posicionado los días viernes en la noche, después de las
marchas nocturnas. En Punta Arenas, se ha rayado monumentos, edificios
patrimoniales e incendiado tres locales comerciales en pleno centro.
Al
día siguiente, ya no quedan manifestantes, ni tampoco Carabineros.
Quienes aparecen a las cinco de la mañana son los barrenderos, los
cuales apagan fuegos, remueven escombros, barricadas y otros elementos.
Estos trabajadores, gran parte de ellos de avanzada edad, deben retirar
las piedras y limpiar la mancha negra que deja el fuego en el pavimento,
todo con las partículas de lacrimógenas aún presentes en el aire. Por
lo anterior, deben usar mascarillas.
A
las 8 de la mañana llega el segundo turno, quienes refuerzan el trabajo
hecho por sus colegas. A las 13 horas, arriba el tercer turno, quienes
finiquitan todos los detalles, para que las personas día a día disfruten
de una ciudad lo más limpia posible.
El
presidente del Sindicato de Áreas Verdes de la limpieza de Zarpas, Luis
Pardo, explicó que los desórdenes ocurridos, han generado un aumento
significativo de sus labores. “Las calles quedan imposibles por las
piedras, el fuego, las barricadas, los neumáticos, cenizas,
lacrimógenas”, comentó.
El
dirigente recordó los desmanes que se realizan los viernes en la noche y
aseguró que ello, ha requerido esfuerzos extras por parte de los
trabajadores para lograr el objetivo del día, tener limpia la ciudad.
“Nos han dado mascarillas, especialmente a los trabajadores de la zona
centro, donde las lacrimógenas afectan a los trabajadores. Yo no he
estado ahí, pero ya me han dicho que es muy fuerte
el olor. Aquí la mayoría de los trabajadores son de avanza edad,
entonces uno igual tiene que comprender que estas complicaciones en la
labor, también generan problemas a la salud”, explicó Pardo.
“No
digo que estemos contentos, pero hacemos el trabajo como corresponde,
tratando de mantener y asear la ciudad. En algunas ocasiones se han
encontrado con manifestaciones y no deja de ser peligroso para ellos,
por el único hecho de andar limpiando”, complementó el dirigente.
Respecto de lo más difícil de limpiar,
el daño que ocasiona el fuego es lo más complejo. “Hay que apagar el
fuego, quedan las cenizas, los alambres de los neumáticos, aguantar el
ambiente tóxico, es un trabajo bastante pesado”, concluye el presidente