Botadero de autos abandonados podría ser un taller “al aire libre”

El sector de la Población Ríos Patagónicos ubicado en la parte poniente de la multicancha, en el encuentro de las calles Río Cullen y Río Claro, se ha transformado en un botadero de automóviles abandonados y semi destrozados.
El paisaje agredido se completa con basura, desperdicios surtidos, restos de sillones y partes y piezas de motores inservibles.
Pero ese es un territorio en que buscan refugio los perros sueltos que deambulan por la población, sucios y agresivos y que, de alguna u otra manera, logran alimentarse rompiendo las bolsas o tachos de basura que quedan a su alcance, pese al cuidado de los vecinos de la población. ¿Uno? ¿Dos? ¿Tres? ¿Cuatro? No importa cuántos sean, están allí, sobre lo que fueron sus neumáticos, sobre los ejes o, lisa y llanamente, “patas arriba”, semi volcados.
Los vecinos comentaron, casi en voz baja y negándose a ser fotografiados por temor a represalias, que, durante el día, todo se ve normal, aunque contaminado, por no decir, cochino.
Pero al caer la noche, el lugar sirve de punto de reunión de personas que beben copiosamente; escuchan música; se fuman más de algún “porro” de marihuana y, cuando hay dinero, “algo más pesado”.
Frente al lugar se aprecia el canal o estero Llau Llau, hasta el viernes, casi limpio de chatarra o de basura, pero el contraste es evidente.
También lo es la recientemente pintada reja o cerco metálico de la multicancha del sector, con llamativos colores amarillo y azul y se aprecia limpia.
Los fines de semana aparecen botellas de licor vacías, envases de papas fritas y colillas de cigarrillos y algo más.
Cuando el dinero para esas compras se termina o no alcanza para “recargarse”, esas personas jóvenes, adolescentes de ambos sexos, cruzan el puente sobre el Llau Llau o deambulan por la población o por la Villa Lorca y “machetean” a quienes encuentran y así “logramos algunas monedas” para “el copete, papas fritas y a veces hasta para un pollito asado en algún negocio donde ya nos conocen y están obligados a tratarnos bien, porque si no, nos ponemos malos y es peor para ellos”, señaló al pasar uno de los singulares contertulios de esos encuentros nocturnos.
Las autoridades han aplicado una serie de programas contra ese tipo de conductas; se ha coordinado con las policías un trabajo preventivo y se ha fortalecido a la junta de vecinos, pero los autos abandonados, los encuentros alcohólicos y con droga, al amparo de las sombras, hacen dudar de la eficacia de lo realizado.
“Mire, esas cuestiones funcionan mientras haya luz de día y cuando oscurece, es mejor no salir o quedarse viendo tele a luz apagada”, afirmó la vecina M.I.T.B., con algo de molestia y de temor, reiterando que los “cabros malos” vienen de otros sectores.

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