La presencia de los equinos, que un comienzo eran cinco, puso en
riesgo la conducción de vehículos motorizados, primero, en el sector
residencial del Portal del Estrecho, en la Avenida Alessandri; en calle Manuel
Rodríguez y, posteriormente, en la avenida Pedro Aguirre Cerda. A esa altura,
los bocinazos y las maniobras un tanto arriesgadas de los choferes de vehículos particulares, taxis colectivos y
buses para no embestir a la tropilla, despertaron a los vecinos y numerosos
estudiantes que dormían profundamente, aprovechando el inicio de las vacaciones
de invierno.
Los caballos, según señalaron algunos vecinos de la Población Fitz
Roy, fueron alcanzadas por sus presuntos dueños, quienes lograron arrear de
vuelta a las parcelas de la prolongación de Martínez de Aldunate sólo a parte
de la tropilla, ya que dos de esos animales permanecieron pastando en el
bandejón central de Avenida España, a la
altura de la calle Miraflores.
Se esperaba que los caballos fueran recuperados por sus dueños, pero
los animales siguieron pastando, pero sin crear problemas a los automovilistas
porque en ese sector de la Avenida España se instalaron rejas de protección.
La presencia de tropillas de caballos y, en otras ocasiones, de
vacunos, de acuerdo con el testimonio de vecinos, es un hecho frecuente en el
sector sur de la ciudad, ya que las bestias se encuentran con forraje escaso y
cercos en mal estado, a causa de los actos de sujetos vandálicos o al descuido
de los propietarios de parcelas, ubicadas más allá de la prolongación de
Martínez de Aldunate o en las primeras estribaciones del cerro Mirador.
Y como más abajo encuentran pastos y agua, como cerca del grupo
residencial Portal del Estrecho, en Manuel Rodríguez, a un costado del parque
María Behety y en el bandejón central de Avenida España, en forma instintiva
dirigen sus pasos hacia allá.