El diputado independiente, Gabriel Boric, manifestó ayer que el problema de fondo que está viviendo no sólo Punta Arenas, sino una parte importante del país, es el dejar al arbitrio del mercado, el acceso de la vivienda. “Vemos la vivienda como un derecho que debe estar asegurado para la familia chilena”, indicó.
Boric denunció que en Magallanes los carísimos arriendos “impiden el ahorro de la clase media y por lo tanto, la posibilidad de optar a un subsidio se ha vuelto inviable”.
Como consecuencia, indicó, “se está expulsando a los sectores más vulnerables hacia las afueras de la ciudad”, precarizando así sus posibilidades de desarrollo.
Boric afirmó que se debe apuntar a un modelo donde sea el Estado, más allá que las inmobiliarias, el que permita , a través de la organización de los vecinos, como ha ocurrido con la toma Puño en Alto, indicó, “donde no pretenden que se les regale nada”, insistió, “pero que el Estado regularice terrenos; me parece que por ahí va la lógica a la que tenemos que apuntar”, expresó.
Sin terrenos
Por lo pronto, el mayor obstáculo para la disminución del valor de las viviendas es la falta de terrenos disponibles, producto del retraso en la aprobación del nuevo plano regulador de la ciudad. Éste ampliaría el radio urbano de la ciudad y permitiría el desarrollo de nuevos proyectos habitacionales.
De hecho, las empresas de la construcción incluso han disminuido, fuertemente, su inversión habitacional en la comuna, al punto que durante el mes de marzo, la superficie autorizada con destino residencial, disminuyó en un 46% en Punta Arenas, en comparación con igual mes del año pasado.
Punta Arenas fuera
Al respecto, el Gobierno anunció un plan masivo de construcción de 25 mil viviendas en el país, para reactivar la economía (una medida clásica de reactivación económica).
Pero Punta Arenas podría quedar fuera de este beneficio, pues la falta de terrenos urbanos impediría postular a este programa