Tras
permanecer prófugo de la justicia por casi ocho meses y verse
involucrado en otro grave delito, ayer se entregó un hombre que había
sido condenado por repeler a disparos el corte de luz en su hogar,
además de otro delito de violencia intrafamiliar.
En
el mes de abril de este año y tras escuchar el veredicto condenatorio,
el imputado no asistió a la lectura de sentencia que debía cumplir, por
lo que Héctor Alejandro Lemarchand Gómez decidió no ingresar a la cárcel
y mantenerse prófugo, por lo que se encontraba con una orden de
detención judicial. Sin embargo, un nuevo delito cometido en las últimas
horas alertó a las policías. Al verse cercado, Lemarchand decidió
llegar hasta el Juzgado de Garantía de Punta Arenas a presentarse
voluntariamente, así lo indicó el fiscal Felipe Aguirre: “Esto es
relevante, porque este imputado Héctor Lemarchand Gómez, en las últimas
horas, cometió otro delito muy grave, provocándole fracturas a su
pareja. Dado ese riesgo alto la Fiscalía relocalizó a la víctima, porque
este imputado no fue detenido en ese momento, dándose las instrucciones
a la SIP de Carabineros como a la Policía de Investigaciones para
detener a este sujeto por las lesiones graves en violencia
intrafamiliar”.
El
fiscal Aguirre agregó que estos últimos hechos ocurrieron en las
cercanías del domicilio de la víctima, donde el imputado se ofuscó y de
acuerdo a los antecedentes la agredió brutalmente provocándole
fracturas en la zona facial, y que no conforme con ello tomó un machete
con el que amenazó a otro familiar, dándose a la fuga sin ser detenido.
“Hoy (ayer), el imputado al verse cercado por personal policial se
presentó voluntariamente al tribunal, por lo que se dio su orden de
ingreso a cumplir la pena de la que se encontraba con orden de
detención, sin perjuicio que pediremos fecha para una audiencia de
formalización por el delito de lesiones graves en contexto de violencia
intrafamiliar en contra de su pareja para que enfrente una nueva causa”,
indicó el fiscal Aguirre.
Sentencia
Según
la sentencia del Tribunal Oral en lo Penal de Punta Arenas, dada a
conocer el 2 de mayo de este año, se condenó a Héctor Lemarchand Gómez a
una pena de 541 días por los delitos de amenazas a los dos trabajadores
contratistas de Edelmag en concurso de un disparo no justificado, otra
pena de 541 días de presidio por la tenencia ilegal de municiones,
contenido en la Ley de Armas. Ante esto deberá pasar privado de libertad
1.082 días.
Se
le condenó además a 300 días de presidio por amenazas en contexto de
violencia intrafamiliar. Sin embargo, por esta pena se le sustituyó a
una libertad vigilada intensiva.
El
imputado fue llevado a juicio por los hechos que se registraron
alrededor de las 12,30 horas del martes 12 de julio de 2016, en
circunstancias que los afectados E.G.D. y J.D.O. realizaban labores de
contratistas, concurriendo a la Villa Suiza con la finalidad de realizar
el corte del suministro eléctrico al domicilio del imputado por el no
pago de dicha cuenta. En esos momentos, salió desde el interior del
inmueble a pedir explicaciones por el corte, insultándolos y
obligándolos a que se retiraran del lugar. A pesar de esto, los
trabajadores continuaron su labor para realizar la suspensión del
suministro desde el poste de energía eléctrica, instantes en que
Lemarchand Gómez ingresó a su domicilio a buscar un arma y disparar al
aire con la finalidad de amedrentar a los trabajadores, situación que
llevó a refugiarse y dar alerta a Carabineros. Tras la incautación de la
pistola, personal policial ingresó al domicilio donde encontró a la
cónyuge del imputado oculta con sus tres hijos menores en una
habitación, visiblemente atemorizados. En esos momentos la mujer decidió
denunciar a su marido, indicándole a Carabineros que constantemente era
víctima de amenazas de muerte por parte del imputado.
En
el mismo procedimiento, en el entretecho del inmueble se le encontró
107 cartuchos calibre 7.62 sin percutar, que corresponde a munición de
guerra, además de un cartucho calibre 1.30 sin percutar. En la revisión
se le halló en el cajón del velador del dormitorio principal once
cartuchos 9 mm que el imputado mantenía, mientras que en el clóset se le
encontró una funda con doce cartuchos calibre 45 para revólver sin
percutar, los que no contaba con la autorización, a diferencia del arma
de fuego, que era la única que mantenía en regla.
A
pesar de esto, el imputado cuando enfrentó el juicio en el mes de
abril, le indicó a los jueces que “primera vez que estoy envuelto en
algo así, nunca he tenido problemas con nadie, creo que se han
magnificado mucho las cosas en mi contra, siempre tuve mis cosas
legales, sólo las cosas que se encontraron en mi casa que traté de
aclarar que no era mías”,