Chatarra, basura y desperdicios en un vertedero en Pasaje Ñandú

El pasaje Ñandú une las calles Pedro Bórquez y Carrera Pinto, desde las poblaciones El Pinguino hasta la Carlos Ibáñez, en el sector norte del populoso barrio 18 de Septiembre.
Ese pasaje corresponde a un sitio eriazo, en cuyo lado oriente, es decir, el que da hacia el Estrecho de Magallanes, se levantan algunas viviendas y talleres mecánicos.
Frente a esas viviendas hay restos de muebles viejos, de automóviles que, alguna vez, fueron “últimos modelos” y hasta lo que fuera un buque pesquero con cuadernas metálicas, hoy día luchando sin esperanza contra el óxido que  corroe.
Hasta allí, todo relativamente bien para un sector algo marginal.
Pero la situación es completamente diferente a escasos metros de esas viviendas.
En efecto, en un sitio eriazo, de propietario desconocido o no ubicado del todo (“parece que era del Serviu”, dijeron algunos vecinos alguna vez), los irresponsables que están tan presentes en tantos sectores de la ciudad, se han dado tiempo y maña para formar otro basural, otro vertedero clandestino, pero que es público y notorio.
En medio de ese terreno, disparejo por los escombros que fueron lanzados allí, dejando apenas ver el pasto que lo cubre, hay restos de electrodomésticos averiados, partes de muebles, cartones, botellas, colchones y cuánta basura y desperdicios se pueda imaginar.
Estos desperdicios no llegaron hasta allí caminando, porque no caminan, ni tampoco llegaron arrastrados por el viento, porque no hay fuerza eólica suficiente para que arrastre partes y piezas metálicas o restos de madera.
El acopio de tanto material de desecho, maloliente, de pañales usados, de vestuario roto, de productos del mar en descomposición, es responsabilidad de los desconocidos que, en horas de oscuridad, llegan por calle Carrera Pinto o por calle Pedro Bórquez, a bordo de camiones livianos, camionetas y hasta automóviles, a depositar en ese sitio eriazo lo que debieran ir a dejar al Vertedero Municipal o entregarlo a los camiones recolectores de basura o guardarlos, cuidadosamente, en sus patios o galpones para entregarlos en el operativo de limpieza que la Municipalidad, a través de la Dirección de Aseo y Ornato, tenga planificado llevar a cabo en una fecha y horario que se dará a conocer en forma oportuna.
Mientras tanto, el basural creado en el Pasaje Ñandú podría seguir aumentando en superficie y, naturalmente, en el volumen de desperdicios acumulados en ese sitio eriazo y en la cantidad de ratas y ratones que se han cebado en los perros y gatos muertos que también fueron lanzados allí.

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