“Chile tiene el desafío de invertir 200 mil millones de dólares en diez años”

Jorge Mas Figueroa, 67 años, padre de cinco hijos entre los 40 y los 23 años, es ingeniero civil en minas, titulado en la Universidad de Chile, de hablar pausado, didáctico y con una visión muy precisa y crítica del Chile de hoy y no es para menos, porque es el presidente del directorio de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC).
Le gusta que en lugar de llamarlo empresario, se le denomine empleador, porque tiene responsabilidades en Mas-Errázuriz, Ingeniería y Construcciones, cuyo campo de acción (y de producción) está en la minería, las centrales hidroeléctricas y las obras civiles (pesadas) en Chile, Perú, Brasil y Argentina, donde se desempeñan unos dos mil trabajadores, en todos los niveles.
Mas conversó con Diario El Pingüino, acompañado del presidente regional de la Cámara Chilena de la Construcción, Jan Gysling, y el gerente regional, Carlos Cárdenas, y explicó que el directorio se reunió en Punta Arenas para trabajar y estrechar lazos gremiales y de camaradería, muy importantes en la actividad de la construcción.
Mas Figueroa está inquieto, porque las estadísticas han señalado que en los dos últimos años, el crecimiento de la actividad de la construcción, con altos y bajos, con crecimientos bajos y retrocesos, se encuentra en un cero por ciento de crecimiento, con todo lo negativo que ello significa en la economía nacional y en la regional. Y las cifras así lo demuestran: 2013, crecimiento del 0,9 por ciento; 2014, menos 0,6 por ciento.
Aunque, en su opinión, pudiera ser estimado como prematuro por la variabilidad de los factores económicos, considera que las cosas no mejorarán, ya que “Magallanes seguirá la suerte del país”, en la que inciden factores externos (como el bajo precio del cobre, entre otros), pero también factores internos, y no precisamente en forma positiva.
Agregó que tiene una opinión negativa de las tareas refundacionales que ha emprendido el Gobierno en el plano tributario, educacional, laboral, y las calificó como inoportunas.
“Por ejemplo, todos apoyamos una reforma tributaria que financiara una educación de calidad y gratuita, pero en el camino aparecieron temas que cuestionaron otros temas como el lucro y el emprendimiento privado. Y esa reforma tributaria hubo que reformarla y esa situación -lo que se planteó, lo que se dijo y lo que se plasmó en la ley- “minó la confianza”  porque era innecesario haberlo hecho como se hizo”, aseveró.
Todo ello generó efectos colaterales, afirmó Mas Figueroa, que han ido creando una situación que ha frenado el impulso y las inversiones privadas, por la incertidumbre generada con esas actuaciones, especialmente en lo referido a la construcción de viviendas y de obras de infraestructura, porque el Estado tiene recursos acotados por los problemas de la economía.
Respecto de la reforma laboral, el ingeniero Mas planteó que no es tal, sino una reforma sindical que busca potenciar a los sindicatos, los que rechazan el reemplazo durante las huelgas; la existencia de un solo sindicato y que los beneficios logrados después de superar el conflicto no sean para todos los trabajadores.
Afirmó que se ha iniciado una discusión en la que el gremio decidió involucrarse y en esa tarea se encuentra.
Pero hay más
“Se busca refundar Chile, tratando de darle una nueva Constitución, desechando la vigente, la cual ha sido sometida a numerosos cambios, olvidando que tiene aspectos positivos y que el tema no figura entre las prioridades que tiene la población chilena, creo que es la número 15 entre 18”, afirmó el dirigente gremial.
“Habría que aplicar el sentido común. Éste existe, ¿pero se aplica?”, se preguntó.
Todo ese escenario ha creado incertidumbre en la inversión, se han dejado de lado factores de estabilidad y “eso no es lo más indicado en el momento (económico) en que estamos viviendo como país”, agregó.
El desafío
Jorge Mas planteó que Chile tiene dos desafíos, uno en vivienda y otro en infraestructura.
“Para recuperar y mantener la competitividad debemos invertir, en un plazo de diez años, unos 200 mil millones de dólares en vivienda y en infraestructura. Tenemos que construir 890 mil viviendas, de las que 425 mil deben ser responsabilidad del estado y destinadas a los sectores más vulnerables y las demás, dejarlas al sector privado. Si no hay recursos estatales para la infraestructura, existe el mecanismo de las concesiones”, explicó Mas, agregando que debe corregirse la baja inversión de apenas el 2,5 por ciento del Producto Interno Bruto, PIB, mientras otros países de la OCDE lo hacen al 3,5 por ciento de sus respectivos PIB.
El desafío se puede cumplir, según la visión del dirigente gremial, si se toma en cuenta que el PIB chileno bordea los 270 mil millones de dólares y si otros lo hacen, Chile seguirá perdiendo competitividad, ya que “hace ocho años el país estaba en el lugar 27 del listado de la OCDE respecto del tema, pero ya hemos perdido ocho lugares y se está en el 35 del listado”, sentenció.
Todo ello repercute en la calidad de vida de las personas, en los niveles de equidad y de justicia y reiteró que para asumir ese desafío y obtener resultados positivos “la condición es el crecimiento del país” y en forma integral, desde Arica hasta Magallanes

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