Veinte limpiezas a un área por día y con personal reducido. Ese es uno de los trabajos que diariamente los trabajadores del aseo del Hospital Clínico de Magallanes deben realizar cada día.
Ellos se denominaron la verdadera “primera línea” no porque estén detrás de una bata blanca, o un ventilador mecánico sino porque como ellos lo han dicho “si no hay limpieza no se elimina el virus”.
A pesar de utilizar todos sus elementos de protección, estos incansables trabajadores también han sufrido bajas. No solo por la protección de los adultos mayores que han tenido que resguardarse porque son parte del grupo de riesgo, sino también por aquellos que se han contagiado ejerciendo sus funciones.
La jefa de operaciones de la empresa FC2 (empresa externa de aseo del hospital), Miriam Alí, explica que la cantidad de recurso humano ha disminuido en este periodo por las bajas que han sufrido, sin embargo parte del personal que se ha ido recuperando retoma sus funciones.
“Nosotros hemos tenido 5 casos positivos de Covid-19 entre nuestros compañeros. Uno de ellos estuvo en la UCI y volvió. Gracias a Dios está trabajando con nosotros y no pasó a mayores”, dice Alí.
Al igual que muchas personas, estos trabajadores han tomado sus resguardos y diariamente usan sus elementos de protección personal para no sufrir más perdidas. Sin embargo, la jefa de operaciones comenta que en varias ocasiones han sido rechazados o discriminados, solo por decir que vienen, van o trabajan en el hospital.
“La gente se aleja de nosotros al decir que trabajamos en el hospital y eso es grave, porque las auxiliares de aseo han sido súper conscientes en el tema. Nosotros solo hemos tenido cinco casos de las 51 personas que trabajan con nosotros y eso es poco, porque nosotros hemos estado trabajando en contacto directo con el virus durante estos tres meses de pandemia”, profundiza Alí con angustia.
Desalojada de su arriendo
Solo por ser paciente positiva a Covid-19 el arrendatario de una auxiliar de aseo del Hospital Clínico, decidió desalojarla de su sitio porque “no quería enfermos en el lugar” a pesar de que la persona ya se había recuperado.
“Muchas de las chicas han sido rechazadas, por ejemplo esta compañera la desalojaron del arriendo y después cumplir su cuarentena en una residencia sanitaria, tuvo que recoger sus cosas e ir a otro lugar solo por ser una expaciente Covid. A final esta es una situación que se escapa de nuestras manos porque no necesariamente las personas se contagian en el hospital, todos nos podemos contagiar en cualquier parte”, sentencia Miriam Alí.