En
invierno el uso de calentadores en hogares magallánicos aumenta debido a
las bajas temperaturas que presenta la zona. Eso provoca que, en
ocasiones, lo más pequeños sean los perjudicados.
En
las últimas dos semanas en la capital regional de Magallanes, tres
niños han sido afectados por explosiones de calefón, de hecho, una menor
fue traslada al Hospital de la Florida en Santiago para un mejor
tratamiento en sus quemaduras.
De
acuerdo con Coaniquem más de 80 mil se queman al año. La causa más
común es provocada por líquidos calientes, le siguen los objetos y el fuego.
“En
invierno tenemos un aumento de quemaduras tanto por agua caliente (té,
café, mamaderas, sopas), como por objetos calientes y este año, en
comparación a años anteriores, hemos tenido quemados graves por fuego”,
señaló la doctora Nicole Roldán, cirujana infantil de Clínica IMET,
respecto de los casos que ha visto en Magallanes.
De
acuerdo con la especialista los niños menores de 2 años sufren
quemaduras en las manos y tronco, debido a su etapa de exploración. “Por
ejemplo, cuando los papás o los cuidadores los cogen en brazos y toman
once con ellos, el niño puede jugar con la cuchara o tirar de la bolsa
del té, provocando el volcamiento de líquidos calientes”, agregó la
doctora Roldán.
Frente
a una quemadura lo primero que recomienda la especialista es retirar la
ropa mojada con agua caliente o que esté en contacto con la zona
quemada. Aplicar agua tibia o fría de la llave (no congelada) y evitar
colocan crema o ungüento que pueda infectar a profundizando la herida.
“En un niño de 2 años que se quema la manito de manera
intermedia o profunda, probablemente la piel afectada crezca más lento,
generando una retracción y en ese caso habrá que hacerle algunas
cirugías a lo largo de su vida hasta que alcance el crecimiento
completo”, sentenció la doctora Roldán especialista en cirugía infantil.