Casi
siempre, inevitablemente por estar inserto y preocupado del entorno,
escribo sobre política, sobra la actualidad, sobre lo que nos sucede a
todos intentando dar una opinión (estas líneas no son más que eso)…
Obviamente no todos comparten estas reflexiones y más de alguno que se
decía amigo/a ha quedado en el camino, porque cuando la gente confunde
amistad con política, quiere decir que había más política que amistad,
así de simple… Alguien pensará que no tengo amigos de derecha, y se
equivoca profundamente, lo que no tengo son amigos de extrema derecha,
ésos que siguen levantando imágenes del dictador en el triunfo, ésos que
nada dicen al respecto, ésos que siguen idolatrando a los mismos que
aplaudieron y que negaron (algunos lo sigue haciendo) que hubo muerte,
genocidio y horror en la patria, políticos que callaron, que fueron
cómplices, los que no asumen o no quieren entender dónde están las
raíces de esta derecha chilena, ésa derecha no me agrada y difícilmente
podría encontrar espacios comunes. Algunos se molestan frente a esto y
me dicen que quedé en el pasado y repiten el discurso de que hay que
mirar al futuro, pero no, no puedo aceptar (entender sí, es otra cosa),
que exista una derecha fascista que siga intentando encubrir que alguna
vez estuvieron al lado del horror. En política no existen verdades
absolutas, existen convicciones y son las convicciones las que nos
mueven, pero revisemos, seamos críticos, entendamos de dónde provienen
esas convicciones y no nos aferremos a ideologías que ni siquiera
conocemos, estudiamos o comprendemos. No te haces de muchos amigos
cuando escribes sin temor, cuando levantas la voz y denuncias, es más
fácil seguir el camino de la complacencia, de la justificación, de lo
que espera la mayoría o de lo que es “políticamente correcto”, por mi
parte agradezco ser cada día políticamente incorrecto, no venderse,
mantener ciertos principios que, dicho sea de paso, cambian a la orden
del día. Estas líneas son un momento de encuentro con usted que las lee,
que las comparte o para quienes les sirve para detenerse y pensar un
poco. Hay varios que dejaron de leerme (cosa que no me quita el sueño),
por considerar que ya no los identifico (entiéndase no seguir con su
línea de pensamiento), porque los criticas, porque asumes una postura
distinta, porque te desmarcas, pensando, en estos tiempos, que somos
rebaño. Tuve la esperanza en que algo se podía cambiar, pero cuando fui
entendiendo que solo se trata de proyectos personales sin ninguna
construcción social significativa y que yo, junto con otros,
representábamos “el fracaso de la izquierda” (así se nos tildaba), no
había nada más que hacer frente a estos oráculos de la nueva política
chilena y no quedó otra cosa que salirse del rebaño. Una lástima pensar
que en política nada nuevo hay bajo el sol y que lo que realmente
importa es qué ganancias puedes sacar.
Existe un desafío que nadie ha asumido: hay que convocar, organizar,
movilizar y, sobre todo, educar a la ciudadanía. El fracaso electoral es
para quienes se quedaron en los laureles y de quienes prefirieron
entregar el gobierno a la derecha antes de pronunciarse. Pueden seguir
justificándose, pero no estuvieron a la altura y no tuvieron un
compromiso con el pueblo: sólo están pensando en el 2022…La nueva
hornada de políticos mostró cuál es su visión de país y cuáles son sus
reales intereses. Mal, desconectados del país y sus urgencias, solo
velando por lo que se pueda obtener. En fin, es de esperar que tengamos
mejores expectativas, es de esperar que gobierno y oposición no se
miren entre ellos y miren más a la gente, al fin y al cabo esto es lo
realmente importante. Para todos, como siempre, un abrazo.
P.D.: menos para los que no son capaces de entender de dónde provienen sus convicciones.