Nadie
se atrevió a prever una victoria tan aplastante como la que obtuvo
Sebastián Piñera. Porque nadie imaginó que en sólo 30 días un candidato
iba a aumentar en 1.379.363 votos (primera vuelta: 2.417.216; segunda
vuelta: 3.796.579). Nadie pensó que el abanderado de Chile Vamos le iba a
sacar una diferencia de 636.677 votos a Alejandro Guillier.
Pero, ¿cuáles son las principales razones para que Piñera obtuviera la más alta votación en décadas?
La
derecha le sacó provecho a los errores del gobierno, incluido el Caso
Caval. Y así como la izquierda, erróneamente apuntó su campaña de todo
en contra de Piñera, la derecha quiso realzar las principales falencias
de los últimos cuatro años.
Por
ejemplo, la derecha apuntó a la clase media y al centro político. La
mayoría en Chile es de clase media y este segmento de la población se
sintió castigado por el mandato de Michelle Bachelet. La clase media no
tiene graves deficiencias económicas, pero siempre aspira a mucho más y
en los últimos 48 meses no pudo, porque sintió que hubo promesas
incumplidas.
El
aumento de impuestos, producto de las reformas, se vio traducido en
alzas de precios que a la que más afectó fue precisamente a la clase
media. En los últimos cuatro años su calidad de vida empeoró, porque el
costo aumentó y no así los sueldos de un segmento trabajador, que anhela
tener a sus hijos en buenos colegios y universidades.
La
clase media nunca ha sido beneficiada con políticas sociales de
izquierda y tampoco es retribuida. La clase media es la que gasta mucho
dinero en estudios y después se siente asfixiada para terminar de
pagarlos. Y cuando termina esa tarea y puede respirar, debe empezar a
desembolsar en la educación universitaria de sus hijos, porque
precisamente este segmento de la población es el que escucha hablar de
gratuidad en la educación, pero sabe que nunca será beneficiada.
La
clase media es la que más detesta el “amiguismo político”. Ese arte de
instalar a los suyos en cargos, incluidos los famosos asesores. Por eso
la clase media se siente más identificada con el centro político. Ese
mismo que
muchos creían que no existía, porque el país se polarizaba y sin
embargo, es ese mismo centro político el que no confió en Carolina Goic
porque la veía muy emparentada con Bachelet.
El
actual mandato presidencial fue el que más perdió, porque la alta
votación de Piñera no representa lo que es la derecha. El voto del
domingo es el rechazo a la actuación política de los últimos cuatro
años. Rechazó a esa Nueva Mayoría dividida, que fue soberbia, que nunca
supo convencer, porque se aburguesó, abusó (ejemplo de ello es el caso
de Myriam Olate, esposa del diputado PS Osvaldo Andrade, con su
millonaria pensión de Gendarmería) y dejó de lados sus ideales, lo que
también terminó por darle nacimiento al Frente Amplio.
La
diferencia de más de 300 mil electores que se sumaron a la segunda
vuelta radica en todo lo anterior. Fueron quienes expresaron malestar,
acrecentados también por los errores no forzados que cometió el propio
Guillier con una alta ambigüedad en sus propuestas. Ellos le dijeron que
no a la izquierdización de Guillier, dejándole libre el centro político
a Piñera, porque no hay que olvidar que ese electorado inclina la
balanza hacia el sector que cree le puede ayudar a mejorar su calidad de
vida.