Un
meme que circuló asiduamente en redes sociales esta semana mostraba una
malla de papas y debajo un mensaje que decía: “Permuto por parcela o
auto del año”.
Para
otros como Bernardita Otey, presidenta de la Junta de Vecinos de la
populosa Población Alfredo Lorca, el asunto es menos gracioso, porque la
papa es esencial en la mesa de su hogar.
“Está cara, pero no queda de otra que pagar nomás, porque la papa es lo
que más se consume aquí en la casa”, nos dice resignada.
En
su hogar son tres personas, pero entre todos se las apañan, dice. “Las
papas grandes hay que cortarlas en tres y repartirlas, no como antes que
las ponía completas en el plato de cada uno”, comenta.
Como
ella, en la mayoría de los hogares magallánicos, el encarecido
tubérculo es esencial a la hora de almuerzo y lo mismo con los huevos y
otros productos que han ido al alza.
“Aquí
la gente lo que más me reclama es lo caro que están los alimentos y
como ha subido todo”, comenta la dirigenta vecinal de uno de los
sectores poblacionales más importantes de Punta Arenas.
En
los supermercados de la ciudad, el precio de la papa bordeó esta semana
los dos mil pesos, el kilo, en momentos que en la zona centro sur del
país, los temporales arrasaban con extensos territorios entre las
regiones de O’Higgins y Biobío destruyendo a su paso vastos campos de
cultivo.
¿COLUSIÓN?
Los
terribles daños sufridos por las regiones agrícolas de la zona centro
sur declaradas zona de catástrofe por el Gobierno, auguran un escenario
de nuevas alzas en los alimentos que se consumen en la región de
Magallanes que depende de ellas.
Otras
voces, en cambio, vieron en las alzas algo de aprovechamiento,
especialmente, por el hecho que las papas, se producen entre las
regiones de La Araucanía y Los Lagos. “Aquí, las papas que compramos nos llegan todas de
Frutillar, así que no entiendo porque subieron tanto en las últimas
semanas, si antes estaban a 650 pesos el kilo, ya van en mil 200 y no sé
a qué precio van a llegar los próximos cargamentos”, nos decía la dueña
de un céntrico almacén en Punta Arenas, antes incluso que el precio se
disparara de nuevo, esta semana.
El Gobierno, sin embargo, no dudó en apuntar a una supuesta colusión y el ministro de Agricultura, Esteban Valenzuela, en persona, acudió a la Fiscalía Nacional Económica.
Valenzuela
indicó que el Gobierno ha detectado que existen señales de un
comportamiento inusual del mercado en el precio de las papas por lo que
pidieron a la Fiscalía Nacional Económica, organismo
que tiene autonomía para conducir investigaciones por infracciones a la
libre competencia, que investigue una posible anomalía.
La
autoridad del agro señaló que “los datos son categóricos: la papa en
Chile ha tenido solo un 12% menos de toneladas comercializadas en los
mercados y el precio se disparó en una semana sobre el 40%; entonces,
acá hay una distorsión, una anomalía que va a ser investigada a fondo.
Confiamos plenamente en nuestras instituciones y en lo que va a realizar
la Fiscalía Nacional Económica en toda la cadena de este producto”.
Pero no son solo los temporales los que han afectado el bolsillo de los magallánicos.
SON TREINTA PESOS
Esta
semana, se sumó también una fuerte alza en el valor de los
combustibles. El jueves, las gasolinas de 93 y 97 octanos subieron 30
pesos el litro, mientras que el petróleo Diésel subió 15 pesos, el
litro, lo que lamentablemente augura también nuevas alzas de productos
esenciales.
Lo peor es que todo ello empieza a ser normalizado por la población, probablemente con resignación.
Cuando
se informó del alza de los combustibles, la única reacción en redes
sociales, fue un escueto “Se pasan”, publicado por Juan Soto.
En
Punta Arenas, el precio de la gasolina llegó a $1.267, el litro, la
cifra más alta desde enero de este año. El Diésel subió hasta $1.082, el
litro.
Pero, el aumento de los combustibles se siente con aún más fuerza en las comunas y localidades más aisladas.
En la única bencinera de Puerto Williams, la gasolina de 93 octanos llegó a $1.465, el litro, por lo que si las cosas siguen así ya la próxima alza, sus habitantes podrían estar pagando casi mil 500 pesos por litro.
Y no solo Williams se ve afectado.
En Puerto Natales, la gasolina de 93 octanos se ubicó en $1.295, el litro y en Porvenir, ésta llegó a $1.349, el litro.
INFLACIÓN
Es
posible que los temporales de la zona centro sur, tengan un impacto no
solo en los alimentos que consumen los magallánicos, sino también en
términos más globales en el conjunto del escenario económico, al punto
que algunos temen un rebrote de la inflación que tan difícil ha sido
controlar, en los últimos meses.
Y
es que los precios de las verduras, principalmente de las hortalizas,
podrían efectivamente verse impactados por las últimas inundaciones,
afectando el IPC de septiembre.
Se
trata de un fenómeno similar a lo sucedido en junio, pero ahora, esta
situación climática se sumará al alza que ya tuvo la tarifa del
transporte público en 10 pesos y al incremento del precio del dólar de
las últimas semanas, que lo llevó a superar los $870, generando una
inmediata reacción del Banco Central que salió a intervenir el mercado,
con lo cual, la divisa cerró en 845 pesos, este viernes.
La
movida del Central, aunque oportuna, no es una herramienta que pueda
sostenerse indefinidamente, si las causas que la motivaron no se
modifican.
Esta
combinación de factores podría golpear la inflación en lo más
inmediato, aunque los economistas afirman que todavía es pronto para
poder determinar en cuánto.
Para este año, las expectativas se venían ajustando a la baja. De este
modo, si en junio el mercado esperaba un 4,7% para el cierre a
diciembre, en la última Encuesta de Expectativas Económicas de agosto el
promedio de dicha proyección se estacionó en 4,1%.
Incluso más, al segmentar las probabilidades, un 36% de los economistas preveía que el IPC anual terminaría en 4% o menos.
Para el próximo año, en tanto, los pronósticos estaban en 3%.
Por
su parte, la última proyección que entregó el Banco Central para 2023,
en el Informe de Política Monetaria (Ipom) de junio, fue de 4,2%.
En
lo más concreto, Tomás Flores, economista de Libertad y Desarrollo,
sostiene que “el impacto en hortalizas, legumbres y tubérculos podría
agregar cerca de dos décimas a la variación del IPC de septiembre, lo
que aún no implica cambiar la proyección para el año”.
En
una línea similar, se mostró el economista jefe del BCI, Sergio
Lehmann, quien explica que “los desbordes de ríos y canales provocados
por las lluvias han producido un daño en la agricultura de la zona
centro-sur del país, especialmente en lo referido a la producción de
hortalizas. Esto va a llevar a alzas en los precios de estos alimentos,
que se reflejarían en una a dos décimas de mayor inflación al cierre del
año”.
En
tanto, Natalia Aránguiz, socia y gerente de Estudios en Aurea Group,
considera que “ciertamente estos acontecimientos presionan los precios
de numerosos ítems de la canasta, pero no necesariamente se traducen en
un alza significativa en la inflación”.
¿Y LOS SUELDOS?
En
contraste, el INE dio a conocer esta semana que los sueldos de la
Región de Magallanes, se ubicaron como los segundos más altos del país,
con un ingreso mediano -el que recibe una persona representativa de la
mitad de la población- de $603.124 al mes, es decir, el 50% de quienes
trabajaron en la región en 2022 percibió ingresos menores o iguales a
ese monto.
Se
trata de una cifra alta en comparación con el resto de Chile, pero que
se ve especialmente influenciada por el hecho que un 25% de los
trabajadores de la región son funcionarios públicos con un sueldo
mediano de un millón 100 mil pesos.
En
contraste, esta situación también repercute en el resto de la población
regional que no tiene la posibilidad de acceder a los bonos y
asignaciones especiales que conlleva el carácter de funcionario público,
lo que tiene efectos todavía no estudiados ni conocidos en muchos
casos, para la población regional, pero que son reales.
JUAN LUIS OYARZO
Como indica el economista
Juan Luis Oyarzo, quien sostiene que el hecho que Magallanes tenga
sueldos más altos que el resto del país, no necesariamente significa una
mejor calidad de vida, si se tiene en cuenta que no se ha medido
siquiera el valor de la canasta básica regional. “Solo usamos mediciones
nacionales que no reflejan la realidad que viven las familias de una
zona extrema como es Magallanes”.
Un ejemplo claro de aquello lo dio un dirigente vecinal de Williams, hace algunos años, cuando llegaron nuevos e importantes servicios a esa pequeña localidad, con nuevas plazas en Justicia y Salud.
“Es
bueno que ahora tengamos mejores servicios, pero lo malo es que los
arriendos subieron mucho, ya casi no es posible encontrar arriendos
asequibles, además que muchas cosas se encarecieron”, nos dijo entonces.
En
el caso puntual de la última medición de sueldos realizada por el INE,
Oyarzo comentó: “Es importante, indicar que nuestra región siempre posee
montos elevados -no porque seamos afortunados- sino por las condiciones
geográficas que tiene nuestro territorio y que lleva a que nuestro
mercado laboral sea bastante particular, de modo, que muchas de estas
cifras no se han ajustado a nuestro contexto, aspecto que nuestros
parlamentarios deben reforzar. Esperemos que alguna vez lo realicen”, concluyó.
Pero más allá de los estudios
y ajustes por realizar a la extrema realidad magallánica, queda por ver
de qué modo se comportarán en las próximas semanas, factores tan
esenciales para la calidad de vida de los magallánicos como son el precio de los alimentos y los combustibles, hoy en plena alza.
¿Habrá más aumentos de precios en lo que resta de 2023?
Habrá que esperar pues solo el tiempo lo dirá.