De hecho, hace unos meses, llegaron a Punta
Arenas, dos altos funcionarios del Gobierno, especialmente venidos desde
Santiago, a fin de instruir y capacitar a los funcionarios del GORE en su
diferentes niveles, todo lo referido a esta práctica, de uso común en diversos
países, especialmente en los Estados Unidos, en el cual surgió hace ya varias
décadas y alcanzó su desarrollo, con aciertos y errores.
Pero: ¿Qué es el lobby?
Esta práctica es una gestión o actividad
remunerada: “El lobista vive del lobby”, que es ejercida por personas naturales
o jurídicas, tanto chilenas como extranjeras, que tiene como objetivo promover,
defender o representar cualquier interés particular para influir en las
decisiones que deben adoptar los
llamados “sujetos pasivos” respecto de los actos o decisiones que están
reguladas en la ley.
Si, eventualmente, esta actividad no fuera
remunerada, señala la ley y su reglamento, se le denomina gestión de interés
particular.
Desde el oficialismo y desde la oposición
se sostiene que “si todos conocemos y usamos la ley del lobby, velaremos por un
Chile más transparente y abierto a la ciudadanía”.
A nivel regional
El secretario regional ministerial de
Gobierno, Baldovino Gómez Alba, explicó que el proceso respectivo se inició el
28 de noviembre pasado, cuando las más altas autoridades y funcionarios del
Gobierno, a nivel nacional, conocieron los detalles, alcances y operación de la
ley 20.730.
A fines de abril se hizo lo mismo a nivel de intendencia
regional, gobernaciones, seremías y jefaturas de servicios y, el 28 de agosto
próximo, se hará lo propio con los alcaldes, concejales, consejeros regionales;
directores de obras municipales y secretarios municipales.
El seremi de Gobierno destacó la
importancia que la puesta en práctica de este cuerpo legal y su reglamento,
tiene para la transparencia de la gestión del estado y para la ciudadanía.
Gómez también explicó que, tanto a nivel
nacional como a nivel regional, existirá una lista de lobbyistas y un registro
de las actividades que ellos lleven a
cabo y con quiénes, en la forma más completa, a fin de evitar problemas, por
ejemplo, con los eventuales regalos que reciban las autoridades o los
funcionarios requeridos por los lobbystas.