Para quienes están en el lado poniente de Bories, el que da hacia el cerro, la situación es mucho más complicada, porque hasta ahora, al no haber pasarela peatonal por ese lado, ese tramo quedó transformado en un callejón sin salida.
Uno de los locales está siendo remodelado, pero en el principal centro de llamados de ese pasaje y en la tienda dedicada a la venta de bluejeans, la baja de las ventas los tiene en serios aprietos.
Pérdidas del 40%
“Las ventas han bajado en un 40 por ciento. Sólo llegan los clientes, pero perdimos a los eventuales compradores que transitaban por nuestra vereda, ya que o se van por la del frente o, simplemente, no llegan a este sector”, afirmó Rodrigo Blasco, dueño del centro de llamados vecino al de las oficinas de una compañía telefónica.
El comerciante espera que se cumpla la promesa de un alto funcionario del Ministerio de Obras Públicas (MOP) y antes de fines de año se construya otra pasarela peatonal, “pero esta vez, por el lado nuestro de la vereda”.
Junto con destacar la actitud y preocupación del MOP, Blasco señaló que “el municipio ha hecho cero aporte para remediar la situación y ni siquiera ha venido alguien a entregar las condolencias.
Sus palabras fueron respaldadas por Cecilia Montenegro, vendedora de una tienda de bluejeans, quien estimó que la falta de público y de clientes ha hecho que las ventas del negocio en que se desempeña hayan bajado a un 80 por ciento de lo de antes del cierre de la calle Bories.
La gente pasa
Ángela Vera administra un local dedicado a la venta de vestuario, de chaquetas y de parkas, entre otros artículos, situada en la vereda del frente de los anteriores entrevistados, señaló que “la gente pasa”, pero no han tenido problemas demasiado graves.
“Peor lo están pasando quienes están en la vereda del frente, porque llega poca gente debido a que no hay cómo pasar al otro lado del puente en construcción”, observó Ángela.
Y confía en que, para cuando se acerque la Navidad y fines de año, las cosas podrán mejorar, pese a los trabajos de construcción del nuevo puente sobre el Río de Las Minas.
Sin problemas
Fernando Alegría es dueño de un local dedicado a la fotografía, en todas sus expresiones, y afirma que el cierre de la calle Bories no le ha generado dificultades mayores.
“No hemos tenido problemas con el cierre de la calle, pero los del frente están complicados”, agregó, y solidariamente espera que las cosas mejoren no sólo para ellos.
Finalmente, Pamela Mansilla, de Artesanías Ricla, observó que, aunque el local en que se desempeña no ha sufrido problemas mayores, se aprecia una disminución de la gente que transitaba por Bories y que ahora prefiere no hacerlo o ir por otra calle, porque no les gusta la pasarela.
Ante esta situación muchos se preguntan: ¿el precio del progreso urbano no será demasiado alto para todos quienes resultan perjudicados, aunque sea temporalmente?
Uno de los locales está siendo remodelado, pero en el principal centro de llamados de ese pasaje y en la tienda dedicada a la venta de bluejeans, la baja de las ventas los tiene en serios aprietos.
Pérdidas del 40%
“Las ventas han bajado en un 40 por ciento. Sólo llegan los clientes, pero perdimos a los eventuales compradores que transitaban por nuestra vereda, ya que o se van por la del frente o, simplemente, no llegan a este sector”, afirmó Rodrigo Blasco, dueño del centro de llamados vecino al de las oficinas de una compañía telefónica.
El comerciante espera que se cumpla la promesa de un alto funcionario del Ministerio de Obras Públicas (MOP) y antes de fines de año se construya otra pasarela peatonal, “pero esta vez, por el lado nuestro de la vereda”.
Junto con destacar la actitud y preocupación del MOP, Blasco señaló que “el municipio ha hecho cero aporte para remediar la situación y ni siquiera ha venido alguien a entregar las condolencias.
Sus palabras fueron respaldadas por Cecilia Montenegro, vendedora de una tienda de bluejeans, quien estimó que la falta de público y de clientes ha hecho que las ventas del negocio en que se desempeña hayan bajado a un 80 por ciento de lo de antes del cierre de la calle Bories.
La gente pasa
Ángela Vera administra un local dedicado a la venta de vestuario, de chaquetas y de parkas, entre otros artículos, situada en la vereda del frente de los anteriores entrevistados, señaló que “la gente pasa”, pero no han tenido problemas demasiado graves.
“Peor lo están pasando quienes están en la vereda del frente, porque llega poca gente debido a que no hay cómo pasar al otro lado del puente en construcción”, observó Ángela.
Y confía en que, para cuando se acerque la Navidad y fines de año, las cosas podrán mejorar, pese a los trabajos de construcción del nuevo puente sobre el Río de Las Minas.
Sin problemas
Fernando Alegría es dueño de un local dedicado a la fotografía, en todas sus expresiones, y afirma que el cierre de la calle Bories no le ha generado dificultades mayores.
“No hemos tenido problemas con el cierre de la calle, pero los del frente están complicados”, agregó, y solidariamente espera que las cosas mejoren no sólo para ellos.
Finalmente, Pamela Mansilla, de Artesanías Ricla, observó que, aunque el local en que se desempeña no ha sufrido problemas mayores, se aprecia una disminución de la gente que transitaba por Bories y que ahora prefiere no hacerlo o ir por otra calle, porque no les gusta la pasarela.
Ante esta situación muchos se preguntan: ¿el precio del progreso urbano no será demasiado alto para todos quienes resultan perjudicados, aunque sea temporalmente?