Desde fuera, las imágenes Selknam y artesanías dan cuenta de un local turístico en pleno centro de Punta Arenas, casi fuera de tono en una ciudad en cuarentena y sin turistas. Pero una palabra en el frontis de entrada, explica el porqué: “Minimarket”.
En su interior, los abarrotes en las góndolas explican cómo ha podido subsistir el negocio en medio de esta cuarentena. Pamela Ruiz Clerc dueña de la tienda Clerc, lo explica. “Desde la primera cuarentena tuve que cambiar el rubro y ampliarlo a minimarket. Por ahora, no da para ganancias, pero sí para subsistir y para no cerrar”.
Aunque todavía llegan personas a comprar de vez en cuando algún souvenir, el negocio está enfocado a minimarket. “Tuve que postular al Fogape y ahí me la jugué para ampliarme a minimarket y gracias eso he podido salir adelante”, dice con legítimo orgullo la dueña del local.
Al recorrer el centro de Punta Arenas, llama la atención que esta cuarentena pareciera menos estricta que la primera, con locales que, a simple vista, no son de primera necesidad y que están abiertos y otros, como los supermercados y que operan en horarios más prolongados.
La seremi de Economía, Natalia Easton, explicó: “En la primera cuarentena hubo muchos establecimientos comerciales que, si bien tenían la posibilidad de abrir, no lo hicieron y eso fue una decisión privada. Nosotros no podemos obligarlos a abrir”.
La autoridad agrega que en la actual cuarentena se ha reducido significativamente el desplazamiento de las personas con sólo dos permisos semanales, aspecto cuyo cumplimiento es esencial para superar la actual emergencia sanitaria, enfatizó Easton.
Consultada por el mayor número de locales abiertos y que no parecen de primera necesidad, como ferreterías o yerberías, aclaró: “Las ferreterías están explícitamente autorizadas en el instructivo”. Asimismo, indicó que si una empresa tiene un giro comercial considerado como un giro esencial, entonces puede operar, para lo cual también se llevan a cabo las fiscalizaciones correspondientes.