“El
sector de bahía Fildes ha sufrido una importante tasa de aumento de
temperatura y consideramos que la frecuencia del ciclo de congelamiento y
descongelamiento del suelo es mayor y más intenso. Lo que buscamos
estudiar son los factores formadores del suelo que son tan necesarios
para sustentabilidad del planeta”, así describe sus primeros trabajos en
el Continente Blanco, Francisco Matus. El investigador, apunta que en
la Antártica, estas condiciones de formación de suelo se pueden
encontrar, debido al retroceso de glaciares los factores formadores del
suelo como el clima y el tipo de roca le da su origen y pueden ser muy
bien estudiados.
El
científico de la Universidad de La Frontera (UFRO), permaneció casi un
mes en la isla Rey Jorge, en la base “Profesor Julio Escudero”, del
Instituto Antártico Chileno (INACh) para efectuar el primer trabajo en
terreno de su proyecto sobre los ciclos de descongelación-congelación
sobre el secuestro de carbono perteneciente al Programa Nacional de
ciencia Antártica. “Estos ciclos están afectando a la formación del
suelo y, por supuesto, a la materia orgánica, además de las materias
dejadas por los musgos, aves, restos animales y vegetales, que van
generando el suelo a nivel general”, agrega el científico.
Matus,
resalta que en el Continente blanco hay condiciones especiales que
facilitan este tipo de investigaciones. El retroceso de los glaciares va
dejando al descubierto una superficie donde es posible ver cómo el
clima y el tipo de roca influyen desde el comienzo en este proceso,
mostrando un gradiente temporal en el paisaje.
Subraya,
que en el prístino continente estudiarán junto a su equipo la formación
de materia orgánica a partir de organismos como musgos y plantas
vasculares (vegetación). “Esta materia orgánica le da la vida al suelo
alojando y alimentando una flora bacteriana y de hongos muy rica, que
también pueden servir como fuente para otras investigaciones
bioquímicas”.
El
investigador polar, subraya además que aproximadamente hace 10 años
varios investigadores decían que no iban a la Antártica porque no había
suelo. Asimismo, apunta que alrededor del 3% de terreno que no está
cubierto por el hielo
en este continente contiene mucho suelo, lo que hace muy interesante
poder observar cómo la roca se descompone y permite la existencia de
líquenes y otros organismos.