En el astillero de Asmar en Talcahuano, tendrán la responsabilidad de sacar
adelante uno de los proyectos más ambiciosos propuestos por la marina nacional.
Se trata nada más y nada menos que de la nave que deberá reemplazar al casi
jubilado “Almirante Óscar Viel”.
La Armada de Chile lidera el proyecto denominado “Antártica I”, la
construcción del primer rompehielos made in Chile. Este gran desafío, a cargo
de la Dirección de Programas, Investigación y Desarrollo de la Armada, en
conjunto con el Departamento de Proyectos de Construcción Naval de Asmar,
recogió los requerimientos de las diferentes instancias comprometidas con el esfuerzo
antártico nacional, específicamente del Instituto Antártico Chileno, el
Ejército de Chile, la Fuerza Aérea de Chile, y especialmente, de la Armada.
Se espera que el nuevo buque polar se encuentre operativo para la temporada
del 2022-2023, considerando cubrir las necesidades del Estado Chileno en
materia antártica para los próximos 30 años.
Desarrollo científico
El nuevo rompehielos tendrá mejores capacidades para apoyar el desarrollo
de ciencia de alto nivel a bordo. Contará con modernos equipos hidro-acústicos,
tales como ecosondas, sonares, perfilador de fondo, perfilador de corrientes y
posicionador acústico de alta precisión. Además, estará provisto de
laboratorios microbiológicos, macrobiológicos y químicos, así como también
medios para la recolección, almacenamiento y conservación de muestras del mar y
del fondo marino, con la capacidad de modernas y amplias cámaras frigoríficas.
El vicealmirante Kurt Hartung, director general de los Servicios de la
Armada señaló que “con toda estas capacidades sumado a la posibilidad de
sostener permanentemente hasta 30 científicos abordo, nuestros investigadores
se encontraran en una posición privilegiada, contando con un medio de primer
nivel para seguir derribando las fronteras de la ciencia, especialmente en el
continente antártico”.
El almirante Hartung agregó que “por último teniendo conciencia que esta
planta de Asmar Talcahuano está íntimamente ligada a la Región del Bío Bío,
creemos que también puede considerarse este como un desafío regional, se estima
que más de un tercio del proyecto será incorporado a la economía nacional, a
través del trabajo directo de 3 millones de horas hombre, lo que asegura
actividad y estabilidad laboral para 480 puestos de trabajo durante los
próximos 5 años en la zona”.
Características
Como buen Rompehielos, tendrá la capacidad de navegar a una velocidad
constante mayor a 2 nudos en hielo de 1 metro de espesor que tenga un año de
antigüedad, cubierto con hasta 20 centímetros de nieve. No obstante, considera
una velocidad máxima de 15 nudos en superficie normal.
Los 111 metros de eslora (largo), 21 metros de manga (ancho), y 7.2 metros
de calado (profundidad de la parte
sumergida) le permitirán disponer de una habitabilidad para 120 personas,
además de una capacidad de carga de alrededor de 510 m3; además de 400 m3 de
transporte de combustible; y otros 400 m3 de carga en pallets.
Además, cuenta con las características para operar en clima de extremo
frío, gracias a su casco diseñado para operar a -30°C, dotado de equipamiento
de seguridad para la vida humana en el mar a esas bajísimas temperaturas.
Contará con capacidades para desarrollar labores de búsqueda y rescate ante
eventuales siniestros marítimos, aéreos o terrestres en el continente
antártico, con el apoyo de helicópteros embarcados, botes de rescate, y una
enfermería con capacidades quirúrgicas. Lo anterior, en cumplimiento de las
obligaciones de Chile en el área de responsabilidad SAR (Safe and Rescue), de
acuerdo a convenios internacionales.
En labores propias de la Armada de Chile, el buque contará también con un
ecosonda multihaz de alta profundidad, podrá desarrollar la Cartografía
Antártica nacional e internacional, y de esta forma cumplir las obligaciones
adquiridas por el Estado de Chile.
El buque cumplirá los más altos estándares de seguridad para salvaguardar
la vida humana en el mar, incorporados en el reciente “Código Polar”, que norma
las características que deben cumplir los buques que navegan en aguas árticas y
antárticas. También, considera exigentes normas de cuidado medioambiental,
específicamente en el tratamiento de aguas, emisiones de gases y tratamiento de
residuos, dando cabal cumplimiento al Protocolo de Madrid al Tratado Antártico.
En otra función, cumplirá con los estándares exigidos por la Convención
para la Conservación de los recursos marinos vivos en la Antártica, como buque
inspector, dotado del personal idóneo para realizar fiscalización pesquera de
naves que estén realizando faenas extractivas en el área, lo que posiciona al
Estado de Chile como un país contribuyente con el delicado ecosistema
antártico.