Un nuevo estado de alerta se asentó en el Consejo Regional (CORE) de Magallanes, luego de que la asociación nacional que reúne a los consejeros del país, Ancore, hiciera un nuevo llamado a movilizaciones.
“El Gobierno no tiene excusas para seguir dilatando el fortalecimiento del trabajo de los consejos regionales”, informa un comunicado difundido ayer por la organización, en el que se reitera la molestia por la falta de atribuciones para el ejercicio del cargo de los primeros consejeros regionales electos.
“La Cámara de Diputados ha puesto el piso político para que el texto referido al estatuto de los consejeros sea enviado al congreso y tenga una pronta tramitación”, dice el documento.
Ancore informó, además, que los core “han comenzado a tomar acuerdos en distintas regiones de paralizar sus actividades como una forma de generar sensibilidad ante nuestras demandas y conseguir del Gobierno que este proyecto acelere su tramitación” y agregó un llamado “a continuar con nuestra movilización ascendente”.
De acuerdo con un cronograma anterior al estado de alerta, el CORE Magallanes no volverá a sesionar hasta el próximo 3 de noviembre, cuando se sesione en la comuna de Torres del Payne.
Este fin de semana, no obstante, los consejeros regionales locales se encontrarán en una capacitación, donde, según reportó ayer el presidente del CORE, Ramón Lobos, se debatirán las acciones a seguir.
“Muchas de la transferencias de atribuciones están planteadas en el contexto de la Comisión de Descentralización”, dijo ayer Lobos. “Si el traslado de competencias es a través de las leyes, va a tardar mucho más, varios años. Se está hablando de una segunda ley corta, que tenga que ver con el traspaso de competencias, que regule las condiciones en que realizamos nuestro trabajo”.
El consejero confirmó que las próximas acciones a seguir localmente se debatirán en los próximas semanas.