La
Organización Mundial de la Salud dio por terminada la pandemia de
Covid-19, y pese a todas las problemáticas que generó, también provocó
cambios, la necesidad de analizar y adaptarse, aprender y aplicar.
El
Juzgado de Garantía de Punta Arenas realizó muchos cambios, siendo uno
de los más fundamentales, las audiencias de forma telemática. En la
actualidad, el Tribunal funciona de manera presencial, pero también
permitiendo y facilitando la comparecencia online, lo cual en algunas
ocasiones facilita mucho el avance del proceso judicial.
El
juez presidente del Juzgado de Garantía de Punta Arenas, Ricardo
Larenas, conversó con Pingüino Multimedia sobre la experiencia de pasar
de un formato presencial a uno telemático, y estar ahora en uno que
podría catalogarse como híbrido. También, abordó la situación actual del
calendario de audiencias y la educación cívica judicial.
–
¿Cómo fue el tener que adoptar el trabajo remoto debido a la pandemia,
cómo lo vivió usted y cuáles fueron algunos de los cambios más urgentes
que tuvieron que realizar a lo que se refiere al funcionamiento del Tribunal?
“La
pandemia a todos nos sorprendió, nos encontró en distintas labores. En
lo personal, me sorprendió en la ciudad de Angol, cuando yo era y
ejercía mis labores como juez de familia, y allí como todos, nos tuvimos
que adaptar a una nueva realidad, a algo que no estábamos entrenados,
ni adaptados, pero afortunadamente, de manera muy rápida pudimos
adaptarnos y acomodar las plataformas que en su oportunidad teníamos.
Imagínese que al momento que inició la pandemia, nosotros en la Región
de la Araucanía, en la provincia de Malleco, comenzamos hacer audiencias
por Whatsapp, luego con el correr de los meses el Poder Judicial adoptó
la plataforma Zoom, la cual ha sido muy beneficiosa.
Pudimos
y supimos adaptarnos a esta nueva realidad, porque estábamos entrenados
para la inmediación, el contacto entre justiciables, usuarios y
tribunal, pero con la pantalla ahí se nos hacía un poco más complejo,
pero con el correr de las semanas, nos dimos cuenta que la tecnología
era buena, estaba disponible y vimos que los usuarios también se
adaptaron, así que eso fue beneficioso, y una sorpresa la verdad, porque
la adaptación fue muy rápida.
La verdad es que eso también dejó varias anécdotas, nos encontramos con que las personas estaban
tomando desayuno, en sus camas, algunos estaban muy enfermos, otros con
pijama y otras condiciones, donde nosotros teníamos que recordarles que
si bien estábamos en una pantalla, todo esto era una sala de audiencia,
por lo tanto se debía estar acorde a la situación. La gente se lo tomó
bien”.
– ¿Qué conclusiones saca sobre la experiencia de tener que realizar sus labores como juez pero de forma telemática?
“Saco
cuentas positivas porque nos dimos cuenta, y reaccionamos sobre la
marcha, respecto de la plataforma que nosotros utilizamos habitualmente,
que es Zoom. Tiene muchas herramientas, en lo personal no lo conocía,
pero cuando nos dimos cuenta que podíamos compartir documentos, tener
más de un usuario en línea, nos dimos cuenta que efectivamente esta
plataforma es muy buena y ágil. Nos dimos cuenta que entre estar en un
estrado y estar en Zoom, la diferencia es la inmediación, el contacto
físico, pero
la dinámica es prácticamente lo mismo, algunos colegas dirán que este
juez se volvió loco, pero estuvimos prácticamente tres años y medio
ocupando Zoom, entonces tuvimos que sacar rendimiento a esta plataforma
digital.
En
resumen, esta herramienta proporcionada por el Poder Judicial, nos
entregó las herramientas para sacar el trabajo adelante, en segundo
lugar llevar al usuario lo que necesita que es la justicia pronta y
eficaz”.
–
¿Puede explicarnos cómo está funcionando el Tribunal de Garantía
actualmente, se están realizando audiencias online, presencial, la
atención al público también es presencial, se volvió al funcionamiento
antes de la pandemia o aún falta?
“Estamos
en un periodo de transición desde el 1 de noviembre de 2022, retornamos
a la presencialidad con los controles de detención, y por acuerdo del
Comité de Jueces, ampliamos la presencialidad a las audiencias de
preparación de juicio oral y los juicios orales simplificados.
Tenemos
una atención de público que desde el inicio de la pandemia no nos hemos
detenido, el Tribunal ha estado abierto, obviamente con los resguardos
sanitarios. Actualmente tenemos una dotación de cuatro jueces, con las
salas de audiencias funcionando. En la medida que la gente esté
disponible y dispuesta, además con conexión a internet, podemos también
atender sus requerimientos a través de la plataforma digital Zoom.
Estamos cada vez más restringiendo el uso de la plataforma, para las
personas que no están en la ciudad, que sea imposible que estén
presencialmente”.
–
Tengo entendido que la misma pandemia generó algunos atrasos al momento
de ir resolviendo causas, avanzar en su tramitación judicial, ¿eso se
mantiene o actualmente han podido despejar y/o avanzar en el calendario
de las causas?
“Creo
que hay que hacer un distingo, al momento de decretada la pandemia
propiamente tal, hubo un momento en que todos los Tribunales tuvimos que
parar y ver cómo atender esta realidad.
En
el caso particular del Juzgado de Garantía, prácticamente ningún día
detuvimos las audiencias. Eso al final de este proceso, nos hizo sacar
cuentas alegres porque nuestra agenda está prácticamente al día, en el
sentido de que los juicios orales simplificados los fijamos dentro del
plazo, y mayores atrasos, afortunadamente y con orgullo digo, este
Tribunal no tiene”.
–
Personalmente creo que a nivel escolar se podría enfatizar o reforzar
la educación financiera y la educación cívica, por el tiempo que he
estado cubriendo y conociendo el sector de Justicia, creo que se podría
incluir la educación judicial, ¿cree usted que aquello sea necesario?
“Es
importante. Cuando usted dice educación judicial yo inmediatamente digo
que como casi sinónimo es la educación cívica en realidad, la cual
actualmente no tenemos. Le hace falta al ciudadano común tener aquello
dentro de su acervo cultural.
Es
efectivo que es necesario porque las personas llegan al Tribunal con
mucho desconocimiento, o empoderados malamente del conocimiento escaso
que tienen de sus derechos y obligaciones.
Quiero
volver atrás, en mi labor como juez de familia yo hacía mucho trabajo
de educación en colegios, centro de adultos, centro de apoderados y creo
que la educación cívica-judicial es muy importante para ir sembrando
conciencia, y en la calidad de ciudadanos que nosotros podemos formar
porque si bien nosotros estamos entrando en un proceso nuevo
constituyente, donde estamos bombardeando de información muchas veces
errónea, muchas veces muy por encima. La desinformación conlleva a que
un ciudadano esté medianamente enterado, evitando tener una opinión
basada y versada.
Entonces
dicho lo anterior, es muy importante tener educación cívica-judicial,
porque el poder que nosotros tenemos al estar informados de nuestros
derechos es incalculable, ello nos permite defendernos de una opresión,
mala detención o abuso de poder. Allí nosotros podemos frenar de buena
forma, el abuso o la mala interpretación de una norma respecto a
nuestros propios derechos. Entonces si nosotros llegamos tarde en el
sentido de educar a un alumno universitario, ¿por qué no educar a los
jóvenes de la temprana edad?, nos hace mucha falta la educación cívica y
ni hablar de la educación financiera, ya que los jóvenes se ven a muy
temprana edad con una cuenta corriente o un talonario de cheques, que
son verdaderas armas si no tiene la educación de cómo y cuándo cubrir
sus responsabilidad que ellos adquieren”.
–
¿Si estas personas tuvieran esta educación cívica-judicial quizás
podría servir para que no incurran en ciertos delitos, atrasen el
proceso o agraven su situación por mero desconocimiento?
“Cuando
nosotros estamos informados a cabalidad del sentido y alcance de una
prohibición o una medida cautelar, uno tiene conciencia de la
consecuencia de no respetar tal y cual resolución judicial, ahí nos
damos cuenta que hay consecuencias en nuestros actos.
A
la gente le cuesta mucho este sentido de acto igual consecuencia,
consecuencia lleva a sanción, sanción significa restricción de
libertad”.