“Estamos ante una situación que es muy líquida, donde están pasando muchas cosas en planos diferentes a un mismo tiempo y, por lo tanto, están abiertas muchas posibilidades”, dice el doctor Jorge Guzmán, investigador asociado de la Universidad Autónoma y de la Fundación AthenaLab.
Al
analizar la invasión rusa a Ucrania, el investigador egresado de la
Universidad de Cambridge, es enfático en describir lo ocurrido como una
tragedia inaceptable.
En
cuanto a los escenarios posibles, Guzmán afirma que estos van desde un
acuerdo para un pronto fin de las hostilidades hasta una guerra de
guerrillas que dure años. “Lo más probable es que, a pesar de la
resistencia ucraniana, el ejército ruso termine venciendo, debido a su
mayor poderío en armamento, pero eso no significará necesariamente
el fin de la guerra, que podría seguir a través de acciones de
guerrilla, incluso, con acciones terroristas ucranianas en el propio
territorio ruso”.
Sin
embargo, hay algo común a todas estas posibilidades: “Estamos ante una
reconfiguración del escenario internacional tan profunda como la que
vivimos tras los atentados contra las Torres Gemelas, el 11 de
septiembre de 2001 y eso va a afectar sí o sí a Chile y a Magallanes,
del mismo modo que lo haría un terremoto grado 10 en Japón”.
MAGALLANES
Para
Guzmán, independientemente de todos estos factores, lo concreto es que
la invasión rusa a Ucrania es un hecho inaceptable por la comunidad
internacional en general, y para Chile, en particular. “Permanecer
neutrales es validar una forma de hacer que en algún momento nos va a
pegar en la cabeza como un boomerang y el gobierno que entrará la
próxima semana, bueno, tendrá que ejercitar sus principios”.
En
este sentido, el analista considera que permitir que los argumentos de
Rusia triunfen, abre la posibilidad que en el siglo 22, por ejemplo, un
Perú acaso fortalecido “y con unos líderes que se tomaron unos pisco
Sour, diga que Chile fue una provincia dependiente de su virreinato y
del imperio inca y que se acaba nuestra independencia… ”.
En
este nuevo cuadro, Magallanes tendría mucho que decir, sostiene el
analista. “Creo que los salmoneros magallánicos debieran replantearse el
mercado ruso… Si siguen exportando a ese mercado ya sea directa o
indirectamente, se expondrán a sanciones internacionales”.
Esta
afirmación es especialmente relevante, cuando constatamos que la región
más austral de Chile exporta anualmente más de 12 millones de dólares
en salmones y truchas al mercado ruso, según datos de ProChile. En
cambio, no hay exportaciones regionales registradas a Ucrania.
Consultamos a la Asociación de Salmonicultores de Magallanes, por esta situación, pero no hubo respuesta.
Guzmán
prosigue y considera que Punta Arenas debiera dejar de ser puerto base
para los buques pesqueros y yates rusos. “Además, el Gobierno debiera
bajarle el volumen a su cooperación antártica con Rusia y las
tripulaciones rusas que van a sus bases en la Antártica, en la isla Rey
Jorge, no debieran viajar a través de Chile”.
ECONOMÍA
En
materia económica, las repercusiones también son inmensas y difíciles
de predecir. Deutsche Welle informó: “Las sanciones son complejas,
muchos temen cometer una ilegalidad y se abstienen de invertir, lo que
sigue empujando los precios de los combustibles y la energía al alza”.
El
economista Alejandro Riquelme sostiene que incluso si las hostilidades
concluyeran ahora, el impacto fijo serían 25 semanas de alzas de
combustibles para los habitantes de la región. “O sea, van a ser más de
seis meses en que el precio de la gasolina llegará fácilmente a los mil
200 pesos, el litro en Punta Arenas. Y si la crisis subprime de 2007 nos
encontró con un endeudamiento de apenas el 6% del PIB, ahora después de
la pandemia, estamos sobre el 40%, o sea, es como sufrir una emergencia
familiar cuando tenemos todas las tarjetas de crédito reventadas. El
Mepco no aguantará tanta presión”, concluye.
En respuesta, la gasolina de 93 octanos registró esta semana en Punta Arenas su mayor alza desde octubre.
Riquelme
cree que la paz es el escenario menos probable y advierte un difícil
panorama. “Si comparamos esta crisis con la invasión de Estados Unidos a
Irak en 2003, ahí lo que se buscó fue evitar que Irak se hiciera con el
control de las reservas de Kuwait y controlara los precios
internacionales. En cierto modo, la idea era evitar que subieran
demasiado los precios. Ahora, en cambio, se está haciendo todo lo
contrario, pues las sanciones económicas a Rusia están forzando a salir
a uno de los principales productores internacionales de petróleo y eso
tendrá consecuencias a largo plazo, pues al disminuir la oferta, el
precio internacional del combustible forzosamente tiene que subir”.
AFP
Y
el terremoto grado 10 vaticinado por Guzmán ya se siente en otras
áreas. El dirigente sindical de ENAP Magallanes, Alejandro Avendaño,
advirtió: “Para nadie es un misterio que el conflicto bélico que
protagonizan Rusia y Ucrania, además de impactar en el precio del dólar y
el petróleo, entre otras cosas, también afectará negativamente en la
rentabilidad de los fondos de pensiones en nuestro país, ya que el
aumento del precio del petróleo generaría presiones inflacionarias a
nivel local por sobre lo esperado, que provocaría más alzas en las tasas
de interés, influyendo negativamente sobre la rentabilidad de los
fondos más conservadores en el mediano plazo”, dijo al tiempo que
sugirió emigrar a fondos como el D y el E, menos expuestos a las
turbulencias internacionales.
Sea acertado o no este vaticinio, en Ucrania, mientras tanto, todos coinciden en que lo peor está por llegar.