Magallánicos y turistas pudieron conocer más en profundidad sobre las labores que realiza la IV Brigada Aérea de Chile, gracias la exposición realizada en el módulo central de Zona Franca.
El personal de la Fuerza Aérea respondió a las dudas que los presentes tuvieron, enseñaron sobre sus campañas en las frías zonas de la región y mostraron parte de su indumentaria, que incluyó cascos, trajes y armamento.
Esta iniciativa busca acercar a la institución con la comunidad magallánica, a fin de captar nuevos interesados que quieran ser parte de una nueva generación de aviadores.
Quien tuvo muchas preguntas que responder fue el comandante Felipe Ortega, encargado del grupo 33 de Telecomunicación y Dirección: “Queremos que la comunidad conozca sobre muchas de las actividades que nosotros a diario estamos haciendo y esto lo puedan internalizar como magallánicos”.
En la exhibición se vieron modelos de aviones de combate, apoyo de búsqueda y salvamento, maquinaria de mando y control, dispositivos para telecomunicaciones y stands de escuelas matrices.
Ortega hizo la invitación para quienes estén interesados en formar parte de la Fuerza Aérea de Chile: “Obviamente hay que cumplir con los requisitos, no tener hijos y ser físicamente compatible”. Se mostró satisfecho por la gran cantidad de jóvenes que llevaron folletos con información acerca de las postulaciones.
En tanto, la cabo segundo Natalia Martínez mostró el equipamiento que debe enseñar como instructora de campañas básicas de adaptación a la vida militar.
“Se les enseña a las brigadas a cómo reaccionar frente al enemigo en caso de encontrarnos con ellos”, explicó.
Contó con orgullo sobre la difícil tarea que significa ir a las campañas militares, las que se realizan una vez al año, llevando a cuestas todo el equipo necesario para sobrevivir, más el armamento y las provisiones para alimentarse: “Nuestras cenas son de arroz con pollo, arroz con curry, todo en polvo y envasado, se les echa agua y hierve gracias a unos químicos”.
La Cuarta Brigada Aérea es actualmente la encargada de proteger el espacio aéreo desde la Región de Aysén hasta el territorio antártico chileno, además de sus labores de salvamento y rescate. Están catalogados como pilotos con gran experiencia, debido a las dificultades climáticas que deben atravesar en cada vuelo.