Esta
semana tras un informe fallido emitido por el Ministerio de Salud
(Minsal), el que indicó que existía un caso, pero que finalmente tras la
información otorgada por la Seremi de Salud, se confirmó que el caso
había sido asignado solo por lugar de destino y no por caso detectado en
la región, 24 horas después se confirmó el peor de los temores
regionales, el CADI-UMAG detectó tres casos de Covid cada uno con
variante Delta, casos que junto con sus detecciones, hasta el momento
han dejado 11 contactos estrechos.
La
mutación fue detectada en una mujer proveniente de Santiago de 37 años,
quien ingresó el 29 de julio a la región con su correspondiente PCR
negativa, pero que pasado un par de días presentó sintomatología
atribuible a Covid, lo que terminó siendo ratificado el 5 de agosto con
PCR positiva. Veinticuatro horas después, su marido, también dio
positivo. Ambos casos fueron secuenciados arrojando la correspondiente
variable Delta.
El
tercer caso, al igual que el anterior, se trató de una mujer, ahora de
36 años, de quien si bien los nexos epidemiológicos continúan en
investigación, de manera preventiva se realizó el testeo correspondiente
a todo el grupo familiar, además de ampliar a los involucrados.
Finalmente entre los tres casos, hasta la fecha han dejado un total de 11 contactos estrechos.
Esto
encendió las alarmas dado que la variante Delta del Covid-19
–considerada de preocupación por la Organización Mundial de la Salud
(OMS)- es una de las más contagiosas.
Ante este escenario, los expertos y expertas insisten
en que es necesario mantener las medidas de protección, como es el
lavado constante de manos, evitar las aglomeraciones, el distanciamiento
físico y también el uso de alcohol gel. Pero, cabe preguntarse, ¿qué
pasa con las mascarillas? ¿Todas sirven? El académico del Departamento
de Ciencia de los Materiales de la Facultad de Ciencias Físicas y
Matemáticas (FCFM), Humberto Palza, explica que lo primero que hay que
tener en cuenta es la calidad y origen de las mascarillas.
“En
lo primero que hay que fijarse es que estén certificadas y que la
certificación esté claramente visible. Por eso, es recomendable siempre
que el proveedor sea de un lugar establecido. En general, no es
recomendable comprar, por ejemplo, en la calle, porque no hay garantía
de seguimiento de dónde viene el producto”, sostiene.
Una
mascarilla certificada significa que “alguien midió la capacidad de
retención de micropartículas y de microgotas”, dice Palza. Si no está
certificada, plantea, “queda como a nivel de una creencia, de mito, su
efectividad”.
La
doctora del Hospital Clínico de la U. de Chile, Marcela Cifuentes,
sostiene que “ante la variante Delta lo más importante es usar
mascarilla de tipo médico, ya sea la mascarilla quirúrgica de tres
pliegues o las mascarillas KN95. Las mascarillas que no sirven son las
de género, ya que el filtrado no es capaz de contener las partículas”.
Adicionalmente, dice que “la recomendación nacional debería ser exigir
en todos los ámbitos de salud y de trabajo que las mascarillas que se
usen sean desde quirúrgicas hacia arriba y absolutamente certificadas”.
Ambos
especialistas coinciden en que lo ideal es utilizar mascarillas como
las N95 o KN95. La doctora Cortés afirma que “las mejores y también las
más costosas son las N95. Otra opción, es utilizar una buena mascarilla
quirúrgica, que debe usarse por el tiempo recomendado que son 3 a 4
horas, porque cuando se humedece ya deja de servir”.
Asimismo,
el profesor Humberto Palza indica que “en general, es mejor utilizar
las desechables que las de género. Las mejores son las N95, que están
diseñadas para tener la mayor capacidad de retención, pero esas también
son las más costosas y también se dice que es mejor dejárselas a los
profesionales, que realmente tienen riesgo. Pero es la mejor mascarilla
porque tiene el tamaño de poro menor y efectivamente tú generas una
mejor resistencia al paso de microgotas”.
También
junto con el proceso de utilización de una buena mascarilla, es de suma
relevancia aumentar la cantidad de testeo, es recomendable al menos
realizar este proceso ya sea con antígeno o PCR a través de las
Búsquedas Activas que diariamente son anunciada por la autoridad
regional.
“Hay
que hacer una costumbre el testearse de manera preventiva, si uno tiene
alguna actividad social durante el fin de semana, se pueden testear
para así, estar tranquilo el dueño de casa como también todos los
invitados”, explicó Eduardo Castillo, seremi (s) de Salud, quien agregó
“todos los días informamos a través de nuestras redes sociales los
lugares a lo largo de la región donde se realizarán las tomas de PCR o
antígeno, así que instamos a toda la comunidad a aumentar estas
consultas preventivas, recordando sí, que son para personas que no
presenten síntomas atribuibles a Covid”.
Otro
llamado muy especial es para cada uno de los posibles casos detectados
(independientes si sean genotipificados como variantes o no), el
informar a cada una de las personas con las que se ha tenido contacto,
ya sean del ámbito familiar, social o laboral, así se puede evitar un
aumento innecesario de posibles nuevos casos y a su vez, cortar
rápidamente la cadena de transmisibilidad.
Finalmente,
el proceso de aislamiento también juega un rol específico para el
autocuidado, para eso, la región en sus cuatro provincias mantiene las
correspondientes residencias sanitarias, enfocadas para cada una de las
personas que requieran esta estrategia, teniendo en consideración que
es completamente gratuita y lo más importante, contar con el cuidado de
especialistas.