“Dentro de un mes volveremos a vivir en nuestra nueva casa”

La noche del martes 5 de agosto de 2014 no será olvidada fácilmente por
el suboficial en retiro de Carabineros. Pasadas las 19,45 horas de ese día se
desató un siniestro de proporciones que destruyó completamente la vivienda
ubicada en el kilómetro 5 y medio de la Ruta 9 Sur, en el sector Río de Los
Ciervos. 

El recuerdo de una tarde-noche de agosto del año pasado fue incapaz de
romper su conocida entereza de ex carabinero.

“Eran como las ocho de la noche y en veinticinco minutos, el fuego
consumió completamente la casa”, la que compartía con su esposa, a un costado
de la ruta sur, en la orilla misma del Río de Los Ciervos, al sur de Punta
Arenas.

Es que Rómulo Arias (“no tengo otro apellido”, dijo con fuerza), hoy de
85 años, suboficial mayor de Carabineros en retiro, debió tranquilizar a su
esposa, Ana María Valenzuela, quien frisa los 70 años, y a los vecinos que
acudieron en su ayuda cuando las llamas alumbraron el tranquilo entorno,
mientras los bomberos luchaban denodadamente, con apoyo del “guanaco” para
evitar que el incendio alcanzara y destruyera otra vivienda, levantada en la
parte posterior del terreno, más cercana al mar que la que se quemaba.

“Qué íbamos a hacer. Dios da, Dios quita y cuánto nos dio después del
incendio”, reflexionó Arias.

Tiene palabras de agradecimiento para sus vecinos, para Carabineros “de
al frente” y de Punta Arenas; para Sergio Becerra y sus “boys” y para todos
quienes le apoyaron y, después le ayudaron, entre ellos al general de
Carabineros Jorge Karachon, “quien vino con un grupo de funcionarios a
entregarnos un mensaje solidario”, dijo.

“Cobré un seguro pequeño y lo sumé a mis ahorros y empezamos a retirar
los escombros, primero, y a limpiar la superficie del terreno donde ahora se
construye nuestra nueva casa”, explica don Rómulo, quien destaca, también, la
eficiencia del maestro Luis Zúñiga, el jefe de la obra, y sus muchachos, Miguel
Astorga y Luis Arenas, quienes con martillo, serrucho, plomadas y sierras han
ido dando forma a la construcción.

Será una casa de cuatro dormitorios, dos baños, living, comedor, cocina y
una terraza, ilustran los trabajadores, cuyo costo final bordeará, según
estimaciones el mismo Arias, los 40 millones de pesos.

Servicio policial

El suboficial mayor en retiro nació en Temuco y una vez ingresado a
Carabineros prestó servicios en Arica y en otros puntos del país y, desde 1975,
hasta su retiro, en Magallanes, donde estuvo en el retén de Morro Chico, Villa
Tehuelches y Cañadón Grande, tareas en las que nunca tuvo problemas porque
siempre actué conforme a la ley y a los reglamentos vigentes.

Sin quebrarse, recuerda que dos de sus hijos fallecieron; que una de sus
hijas vive en Punta Arenas, y que Hugo, otro de sus hijos, es funcionario de la
municipalidad de esta capital austral (Sí, pues, uno de los hombre del
Departamento de Tránsito, el de los exámenes para renovar licencias de
conducir, siempre amable, didáctico, comprensivo y sonriente, según la
descripción de quienes le conocen) y padre de Huguito, un enfermero que hasta
se ha dado sus vueltas por el extranjero.

“Qué sentí la noche del incendio ya no importa. Me importa lo que ha de
venir en la nueva casa, junto a mi esposa por casi cuarenta años y quien
perdió, en otro incendio, una casita de la Población Cerro Primavera poco
tiempo después del incendio que consumió la nuestra, aquí en Río de Los Ciervos
”, manifestó Arias.

Y reiteró, con entereza, otra vez, que “Dios da. Dios quita y da
muchísimo” mientras preparaba un asado de cordero, a compartir con su esposa y
los trabajadores que levantan la nueva casa, “esa, la de los viejos” diría El
Temucano.

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