“Lo único que buscamos es que se haga pública nuestra situación y se adopten las medidas necesarias para que se corrija”, afirmó Daniela Ossio, esposa de un funcionario público que, desde el año 2013, vive con la esperanza de poder acceder a la vivienda propia.
Sin embargo, ese sueño, con el paso del tiempo, se transformó en una verdadera pesadilla, según explicó, ya que han podido establecer que las viviendas, a medio construir, carecen de las conexiones de luz, agua y gas, lo que impediría su recepción en forma legal por parte de la Dirección de Obras de la Municipalidad de Porvenir, con la cual han estado en contacto.
La comunidad Alto del Estrecho nació en noviembre del año 2013 y los trabajos de construcción partieron en junio de 2014, con un plazo de 22 meses, hoy más que extendido, afirmó Daniela Ossio.
En el intertanto, Luis Gallardo, a nombre de la comunidad, en una gestión personal, agregó la denunciante, otorgó un documento que permitió extender los plazos establecidos, desconociéndose los motivos o las razones de esa gestión.
Ossio agregó que los pagos que han venido haciéndose desde el inicio del proyecto se han incrementado desde los 30 mil pesos hasta los 251 mil pesos mensuales, descontados por planilla, a las familias inscritas en el que parece ser un fallido proyecto habitacional.
La denunciante indicó que de acuerdo con los cálculos, se han cancelado ya unos 6 millones de pesos, y las viviendas parecen alejarse cada día más.
Lo que podría llamarse “la guinda de la torta” fue el financiamiento de cerco para todas las viviendas, con panderetas que están quebradas o parchadas.
Finalmente, Daniela Ossio, quien ya no quiere esa casa, indicó que si ellos quisieran retirarse del proyecto comunitario, perderían todo lo cancelado.
Las casas, originalmente, eran de 70 metros cuadrados, con tres dormitorios, living – comedor, cocina, baño y patio, se encuentran ubicadas en terrenos cercanos a la ruta que lleva al aeropuerto de Porvenir y próximos a otros conjuntos habitacionales levantados por organismos estatales.
No fue posible contactar a los representantes de la constructora Alcarraz, porque no la ubican en Porvenir, ni pudieron dar la dirección o los teléfonos de la firma.
“Nos sentimos estafados, pero no podemos ir a la justicia, debido al documento firmado por Gallardo y que protege a la constructora, pero que nos ha provocado un tremendo dolor y hasta problemas entre los que esperábamos acceder a una casa propia en Porvenir”, concluyó Daniela Ossio, desde la capital de Tierra del Fuego.