“Desde mi fe, no puedo imponerle a nadie mis creencias”

Continúan las declaraciones cruzadas en el debate público que se generó tras la aprobación en la Comisión de Salud del Senado de la idea de legislar sobre la despenalización del aborto en tres causales únicas: inviabilidad del feto, riesgo de vida de la madre y violación.
Hasta ayer las voces de condena contra lo opinado por el obispo de Punta Arenas, Bernardo Bastres, coparon las redes sociales y motivaron a  algunas autoridades del Gobierno Regional a manifestarse a favor de la senadora Carolina Goic, cuyo voto marcó la diferencia para aprobar el proyecto de despenalización  de la interrupción del embarazo.     
Polémica injusta
No obstante, sólo ayer dio a conocer su opinión sobre el tema el intendente de Magallanes, Jorge Flies, quien no dudó en separar aguas entre las obligaciones de su cargo como máxima autoridad regional y sus creencias religiosas.
“Ha sido una polémica totalmente injusta. Primero, porque ya llevamos más de 100 años en que la acción del Estado está separada de la Iglesia. La Iglesia tiene todo el derecho a expresar su opinión, pero esa opinión debe tener los límites del ámbito eclesiástico, tanto en el mundo protestante como en el católico, y en democracia, la democracia se ejerce en el Parlamento y con toda la comunidad. En ese aspecto tenemos que recordar que ni las autoridades deben hacer presión sobre la acción de la Iglesia, cuando elige un obispo, por ejemplo, ni tampoco ésta debe presionar a un parlamentario o un Presidente por las decisiones que se toman en democracia. Porque afortunadamente en Chile hace muchos años que la acción de grupos específicos, como pueden ser los masones, la Iglesia o un club deportivo, está separada del Estado”, expresó Flies.
No impone su fe a otros
Luego de dejar claramente establecidas sus obligaciones como autoridad, el intendente respondió a si no existe una contradicción entre su rol público y sus creencias religiosas.
“Lo he dicho muchas veces, la posición personal en este tema es de discusión y conversación en el ámbito de la familia y con los que participan conmigo en la iglesia. Pero la decisión del Estado en un programa es colocar en discusión una ley donde se debe discutir: el Parlamento. Y yo con mi fe, que puedo pensar algo y lo pienso, no puedo imponerle a la sociedad mis creencias. Uno debe convencer a los demás”, manifestó.
“No existe contradicción”
El intendente dice que no hay una contradicción en su actuar y que la democracia es la capacidad de dialogar, de conversar. “Uno no debe confundir las legítimas posiciones personales. Imagínese si a uno que le gusta la Universidad de Chile, dijera que todos los estadios deben ser azules. Es lo mismo, acá uno hace una sociedad con todos”.
Lo que sí le parece contradictorio es que el año 1989 existían disposiciones que permitían la interrupción del embarazo y que “una dictadura, pocos meses antes del retorno la democracia, derogó una atribución que tenía el Estado y la sacó sin preguntarle a nadie”, subrayó.
No hablaron en dictadura
Siguiendo su argumentación, al intendente Flies le parece que “es muy llamativo que la Iglesia no haya dicho nada cuando existía la ley para interrumpir el embarazo. No dijeron nada en dictadura”, aseveró.
“Me gustaría que aparte de eso pudiéramos hablar con mucha fuerza de la desigualdad. Creo que no se ha tenido la misma fuerza en temas que tienen que ver con la cotidianidad y la desesperanza, temas que hoy día en el mundo están bastante avanzados”, concluyó.

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