Hay
bicicletas para todas las edades, usos y prácticas, y la más barata
cuesta más de cien mil pesos y la más cara supera los siete millones de
pesos, a lo que hay que sumar el valor del casco, los guantes,
accesorios y el vestuario adecuado.
El
uso de bicicletas y la práctica del deporte del ciclismo, incluso el
extremo, han recuperado el sitial que tuvieron en la historia deportiva
de nuestra región.
Apellidos
como Bradasic, Stipicic y Lanza, entre muchos otros, tanto de Punta
Arenas como de Puerto Natales, han sido coreados por los aficionados al
ciclismo en ruta o en las pistas del velódromo.
Avalando
esa tradición, pero ya en ciclismo extremo, Claudio Botten y José
Alvarado, dentro de un par de meses estarán compitiendo en Sudáfrica, en
un certamen deportivo de interés mundial, sumando sus apellidos a las
páginas del ciclismo, como lo han hecho ya otros ciclistas regionales.
Botten,
quien aseguró llevar más de dos décadas pedaleando y, como comerciante,
dedicado a la venta y reparación de estos vehículos, se siente
tranquilo y espera realizar un buen papel en ese campeonato, el cual
establece que hay que estar ocho días en carrera, porque equivale al
llamado “Tour de Francia”, a nivel de ciclismo extremo o mountain bike.
-¿Y por qué la bicicleta que llevará al continente africano es tan cara?
“Es
que es muy liviana, está construida en carbono, material de alta
resistencia, pero no es la más cara, tuvimos una aquí y la vendimos en
nueve millones de pesos, ya que equivale, como bicicleta, a un coche
Fórmula Uno”.
Botten
agregó que las bicicletas para este y otro tipo de competiciones son
fabricadas en Taiwán y en China continental, aunque las marcas son
europeas y norteamericanas.
Complemento
Por
su parte, José García, quien se desempeña también en el establecimiento
comercial dedicado a las bicicletas, indicó que, por cierto, hay
vehículos de precios menores; que llegan por contenedores a
establecimientos comerciales de la ciudad, especialmente de la Zona
Franca.
“Hay
bicicletas tipo BMX, para mountain bike, para el ciclismo en ruta y de
paseo o urbana, es decir, para cada afición, para todo tipo de público,
de deportista. Para personas de todas las edades, desde niños hasta
adultos mayores”, explicó García.
Y
dice que para quienes se suban a una bicicleta, lo primero que deben
tener en cuenta es la seguridad, usar casco, para proteger la cabeza de
eventuales caídas, y adquirir guantes, debido a las condiciones
climáticas de nuestra región que, al enfriar las manos, ponen en riesgo
la seguridad de los ciclistas.
Pero,
explicó, existe una serie de complementos, como poleras, calcetas,
calzado especial que en la práctica “calza” con los pedales y evita que
el pie se salga de ellos; poleras, polerones vistosos, pañuelos y buffs,
tan del gusto de las personas más jóvenes y de otros que ya no lo son
tanto.
Botten
destaca que practicar el ciclismo, en el caso de los adultos mayores,
tiene efectos beneficiosos para la salud cardíaca, cerebral y articular,
“aparte de servir como distracción, como entretención, los relaja y eso
es bueno para el estado general de salud, pero hay que evitar el
sobreesfuerzo”.
Ciclovías
Claudio Botten y José García destacan
la existencia de ciclovías en distintos punto de la ciudad, pero
señalan que hay dos problemas bastante serios para los ciclistas.
“Uno
de ellos es la falta de cultura de parte de los peatones que caminan
por esas pistas destinadas a los ciclistas y que se molestan cuando las
bicicletas deben transitar por esas vías y el intercambio de
recriminaciones o de palabras fuertes no es la solución: hay que
respetar las pistas de las ciclovías”, indicaron, mencionando, de paso,
la presencia de perros abandonados.
“La gente se ha ido aficionando a usar bicicletas para ir al trabajo, pero son pocos, más
bien escasos, primero, por el factor climático local, la geografía
urbana (es fácil bajar desde el Barrio 18 de Septiembre, por ejemplo,
pero subir pedaleando es un problema, porque se va cerro arriba, y
segundo, porque no hay estacionamientos para bicicletas y transitar por
calle Bories, por ejemplo, resulta peligroso si se va por la calle misma
y qué decir de hacerlo por las veredas”, dijeron García y Botten.
Pero,
aun así, la experiencia diaria les ha hecho saber que el número de
aficionados a utilizar las bicicletas y practicar ciclismo, a pedalear,
ha ido en aumento en el último tiempo, especialmente en adultos mayores.
Para
ellos y para todos los aficionados al uso de bicicletas y a pedalear,
sólo en Punta Arenas se han construido casi dieciocho kilómetros de
ciclovías, abriendo espacios para un mundo diferente: uno que se recorre
sobre dos ruedas y pedaleando, con la velocidad que cada cual puede
darle a ese vehículo, tan frágil, en apariencia, pero tan cercano a tantos y tantos pedaleros.