Chile
puede jactarse de tener una de las mayores reservas de agua dulce en el
planeta, donde los Campos de Hielo Patagónicos tienen un vital
protagonismo. Con 20 mil kilómetros cuadrados de superficie, constituye
junto a la Antártica y Groenlandia, la tercera extensión de hielo
continental más grande del planeta.
No
obstante, el aumento de dos grados de temperatura al interior del
Parque Nacional Torres del Paine en los últimos 100 años, han hecho que
este macizo de hielo haya perdido 13 kilómetros en los últimos 30 años.
Esta
preocupación por la pérdida paulatina y rápida de los hielos
patagónicos se amplifica considerando que, situaciones como la ocurrida
el pasado domingo 26 de noviembre en el glaciar Grey, significarían un
aceleramiento de los efectos del cambio climático, según vaticinan los
expertos.
“No
hay ningún indicador de cambio climático que no esté acelerándose para
peor. El nivel del mar está subiendo cada vez más rápido; los glaciares
se derriten cada vez más velozmente; Groenlandia y la Antártica pierden
cada vez más hielo”, comentó Raúl Cordero, investigador antártico de la
Universidad de Santiago a la agencia internacional AFP.
La
perdida de masa de estos glaciares hace que sean menos eficaces a la
hora de reflejar la radiación solar, lo que provoca que lleguen de
manera más directa a la Tierra, aumentando la temperatura del agua y por
ende, del planeta, generando fenómenos climáticos inusuales como
lluvias intermitentes o sequía, en algunos lugares del país.
“Para
fines de siglo, los aumentos esperados, en el mejor de los casos,
serían de un metro por sobre el nivel del mar y eso es mucho”, aseguró
Cordero, quien prevé que la única forma de pausar este inminente avance
es hacer la transición hacia las energías renovables y cumplir los acuerdos internacionales para el combate contra el cambio climático.
“El
reciente fenómeno que ha acaparado las noticias es, sin duda, un efecto
relacionado con el cambio climático global, irreversible si se mantiene
a futuro la tendencia actual de calentamiento atmosférico, y si no
aumentan, sustancialmente, las precipitaciones de nieve en la zona
alta”, explicó el Dr. Gino Casassa, investigador de la Universidad de
Magallanes (UMAG), casa de estudios que junto al Instituto Antártico
Chileno (Inach), realizan el proyecto GABY-VASA, en donde monitorean el
retroceso de los grandes macizos de hielo en Torres del Paine, donde el glaciar Grey ha perdido 1,2 kilómetros de hielo en más de una década.
Por
el momento, el iceberg que se desprendió desde el glaciar sigue varado a
poca distancia del macizo de hielo, siendo monitoreado por la
Corporación Nacional Forestal (Conaf) a través de la embarcación “Grey
III”, de la empresa Hotel Lago Grey, mientras que Inach entrega
información a través de imágenes satelitales, a la espera de que este
témpano se quiebre en divisiones pequeñas, lo que podría ocurrir en las
próximas semanas.