El
sábado del fin de semana fue un día en el que la directora del Servicio
de Salud Magallanes, Verónica Yáñez, quizás no olvidará.
Ese
día la camioneta del director (s) del Hospital Comunitario Dr. Marco
Chamorro de Porvenir, Fernando Rojas Betti, impactó contra el vehículo
de un carabinero de civil. La noticia fue que el médico fue detenido por
conducir en estado de ebriedad.
Los
hechos se produjeron en Porvenir y dejó a los dos choferes con lesiones
leves. Además, el director subrogante quedó con prohibición de salir
del país.
El
impacto entre los dos vehículos fue tan fuerte que debió intervenir una
unidad de Bomberos en el sitio del accidente por el derrame de petróleo
en la vía.
Reacciones
Sobre
este hecho se refirió ayer a Pingüino Multimedia la directora del
Servicio de Salud Verónica Yáñez, quien señaló: “Sigue la causa civil
por su parte y él (Fernando Rojas Betti) no seguirá como director (s)
del Hospital de Porvenir”.
El
exseremi de Salud Magallanes, Óscar Vargas, también se refirió al hecho
que involucró a la figura del hospital de Porvenir, enfatizando que las
responsabilidades la tomarán los tribunales y en caso que correspondan
sanciones sus superiores (en este caso el Servicio de Salud Magallanes).
“Un
funcionario de salud que ostenta un cargo de responsabilidad, aunque
sea de modo subrogante o interino debe tener una conducta intachable
tanto en lo público como en lo privado, de modo que el consumo excesivo
de alcohol se transforma en un ejemplo que lo aleja de un proceder
intachable, en particular cuando se conoce la consecuencia que ello
conlleva”, enfatizó la exautoridad magallánica.
Vargas
Zec agregó que “sin que ello represente un juicio a sus
responsabilidades públicas y/o privadas creo que no es conveniente que
continúe en el cargo por no ser un ejemplo digno de imitar”.
Más
cauteloso fue el consejero regional Miguel Sierpe quien dijo que un
médico es igual que “mecánico, militar o gásfiter”, considerando que,
como todos los seres humanos comenten errores “ahora sería diferente si hubiera estado ebrio si se encontraba atendido pacientes”.
Sierpe
fue enfático al manifestar que “y si hubiera que destituir a todos los
que han cometido algún error, habría hartos puestos disponibles.
Respecto de su destitución como director del centro hospitalario, es la
directora del servicio (Verónica Yáñez) a quien le corresponde tomar la
decisión. En todo caso reconozco que es un delito conducir en estado de
ebriedad, pero por suerte aquí no sucedieron daños graves a los
involucrados”.