Dolor, sacrificio y esperanza en Magallanes

Eduardo Castillo, seremi (s) de Salud:

Lo más difícil es mantener el ánimo cuando parece que no hay resultados”

Le
dijeron que asumiría por tres días y fueron dos años enfrentando lo
peor de la pandemia en Magallanes. Eduardo Castillo, hasta el
cierre de esta edición, seremi de Salud subrogante, visitó el matinal de Pingüino Multimedia donde recordó: “Lo
más difícil es mantener el ánimo en el trabajo cuando parecía que este
no daba resultados y eso fue lo que nos pasó en 2020, en que habíamos
iniciado por fin la estrategia, teníamos planteado todo, pero los
resultados no se veían, no se veían los resultados en el número de
casos, estábamos con las aeroevacuaciones, saturado el sistema
hospitalario regional y el número de fallecidos que iba en aumento. Y
ahí es difícil porque la persona siente que ha trabajado y no lo logra y
requieres tiempo y el tiempo no hay como adelantarlo, tiempo para que
se implemente, se asiente la estrategia, que logre sus efectos”,
dijo.

Y sin embargo, Magallanes salió adelante, a fuerza de mucho trabajo en equipo, colaboración y buena voluntad. “El
primer gran logro estratégico, es cuando personal de Cesfam se instala
en los centros de trazabilidad que creamos y hacía el nexo entre la
trazabilidad, los casos, los seguimientos y la atención primaria que
conoce sus territorios y a ello se sumó el trabajo coordinado con las
fuerzas armadas y de orden y las autoridades”
, manifestó.

El
resultado es que Magallanes terminó marcando tendencia para el país.
“Andábamos al revés de los cristianos, terminamos siendo un precedente
de lo que iba a pasar en el resto del país, también fuimos pioneros en
procesos de vacunación, la región lideró el primero proceso de
vacunación, ayer completamos el 100% en segundas dosis que es algo que
pocas regiones han conseguido y menos en el resto del mundo”
, señaló.

Vanesa Santibáñez, técnico en Enfermería Hospital Clínico:

Recibir la vacuna me hizo sentir que el país se preocupaba de nosotros”

La Navidad de 2020, Vanesa
Santibáñez, técnico en Enfermería del Hospital Clínico de Magallanes
donde trabajaba de 12 a 13 horas diarias atendiendo pacientes, muchos de
ellos en estado grave, se convirtió en la primera mujer de Magallanes,
en recibir una vacuna contra el Covid
19.
“Para mí, fue una tremenda alegría el haber recibido la vacuna en
tiempos de pandemia, donde uno lo pasó tan mal y tener este beneficio,
de tener una vacuna gratuita y que nos ayude a toda la población, me
hizo sentir súper contenta, que el país se haya preocupado de eso es
algo muy valioso”
, dijo.

Santibáñez explicó que “nuestra
labor es totalmente delicada, porque trabajamos con pacientes
mantenidos con drogas, maquinarias, tenemos que estar siempre alertas
para todo. Nosotros vemos todo lo que es colocarle los catéter, las
sondas que requieren y el apoyo”.

La técnico en Enfermería recordó que
recibió al primer paciente Covid que llegó a la UCI. “Fue el 24 de
marzo, y bueno mucho temor porque igual es arriesgarse, arriesgar tu
integridad y llegar a contagiar a tu familia. Estábamos preparados
porque hemos tratado la influenza, tuberculosis que son casi las mismas
conductas que un paciente Covid, pero obviamente siempre está el miedo
de arriesgar a tu familia”.

La funcionaria recordó cuánto ha cambiado todo desde entonces. “La
pandemia nos pilló de sorpresa, nunca pensamos que llegara acá a Chile y
menos a Punta Arenas, pero tuvimos que adaptarnos a todo

Al mirar atrás creo que hemos avanzado mucho en la Unidad de Paciente
Crítico, por ejemplo, antes a un paciente, en dos horas lo terminábamos,
ahora lo podemos hacer en 20, 30 minutos”.

Jenniffer Rojas García, exdelegada presidencial regional:

Nunca olvidaré que las primeras vacunas llegaron la Navidad de 2020”

La exdelegada presidencial regional, Jenniffer Rojas García, asumió su cargo en las peores circunstancias debido a la pandemia. Efectivamente fue una experiencia bastante fuerte haber asumido la Intendencia
de la Región de Magallanes y a las dos semanas, haber registrado el
peak más alto de contagios en todo Chile. Requirió de mucho trabajo en
equipo, de mucho esfuerzo, de harto sacrificio por parte de muchas
personas que sin duda no podemos dejar de agradecer, pero la vacunación
fue esa luz de esperanza. Nunca voy a olvidar que llegaron las primeras
dosis para el personal de salud un 25 de diciembre y recuerdo que le
dije al subsecretario que
este es el mejor regalo de Navidad que nos podía traer a la región.
Recuerdo con mucha emoción como había gente en las calles con pañuelos
blancos recibiendo las vacunas y, sin duda, sin la excelente gestión en
vacunación, el hecho de anticiparse al tema de las vacunas que tuvo el
presidente Piñera la situación sanitaria hoy día sería totalmente
diferente”, expresó.

Rojas destaca
que, a partir de ese momento, la situación empezó a mejorar
progresivamente en la región y que si bien después hubo nuevas
variedades del virus, “
claramente se vio la
disminución en la ocupación de camas críticas, afortunadamente en la
disminución de los casos mortales y eso se debe al gran trabajo que
hicieron muchas personas”.

Al mirar a futuro, la exautoridad resalta lo actuado en materia de vacunación y deja un mensaje. “El
Presidente se adelantó y están todas las dosis suficientes para las
cuartas dosis de todos los chilenos y espero que las autoridades que
asumen tomen el valor de lo que significa anticiparse a los hechos y
poner a los chilenos adelante”
, manifestó.

Rodrigo Muñoz, infectólogo del Hospital Clínico Magallanes

Inicialmente había muchas cosas que no sabíamos y eso se repetía en todo el mundo”

Para el infectólogo Rodrigo Muñoz, la pandemia significó en lo personal una experiencia sumamente dolorosa. “Mi señora es una persona inmunosuprimida,
así que eso significó que tuve que salir por unos meses, solo, y
dedicarme 100% al trabajo y por eso el tema de las vacunas fue una doble
ventana de esperanza, no sólo para los pacientes, sino también para sus
familiares, porque estábamos todos en las mismas y eso facilitó que las
familias pudieran volver a reunirse, de modo que si una persona se
enfermaba ya no significaba que podía ir a la UCI y fallecer, sino que
sería un cuadro más leve que podía sobrellevar y eso se lo debemos única
y exclusivamente a las vacunas”, expresó.

Al mirar atrás, sin embargo, Muñoz recuerda: “Fue
un período bien estresante inicialmente, con muchas cosas nuevas que
iban pasando y que significaban que había que poner a punto muchos temas
en el hospital y en la región, con gran cantidad de pacientes enfermos a
los que inicialmente no sabíamos bien como ayudar, pero era la misma
situación no sólo en Chile sino en todo el mundo. Fue la evidencia
científica la que nos ayudó a saber cómo empezar a tratar a los
pacientes, qué fármacos podíamos usar y cuáles no, qué estrategias no
eran de utilidad, los fármacos que no
servían para
esto, por ejemplo la hidroxicloroquina, y finalmente esta gran ventana
de esperanza que fue el tema de las vacunas, a lo que Chile se adhirió
de manera bastante precoz y exitosa”.

Muñoz siente que la ciudadanía reaccionó de manera favorable a los mensajes de Salud. “En
general el magallánico respondió bien, piensa que esto fue un problema
para todos, a todos les significó no sólo dejar de ver a sus familiares,
sino que un cambio absoluto en la forma de vivir, de ir a comprar, de
ir a tu trabajo, mucha gente en teletrabajo, mucha gente se quedó sin
trabajo, tuvieron problemas desde el punto de vista económico, fue bien
complejo en general para todos
la gente, en
Magallanes, fue muy adherente al tema de la vacunación, fuimos de las
regiones que tuvo el proceso de vacunación más rápido y con mayor
adherencia que el resto del país”.

Claudio Radonich, alcalde de Punta Arenas:

Fueron dos años en que vimos todas las caras de la vida y la muerte”

El alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, resumió así la experiencia. “Fueron dos
años que vimos todas las caras de la vida y la muerte, con más de 500
vecinos han fallecido producto del Covid, pero otros que fueron ejemplo
de una fortaleza y una resiliencia superior”
, dijo.

Radonich destaca que “la
municipalidad tuvo que adaptarse y empezamos en marzo de 2020 a
suspender todas las actividades. Para eso tuvimos que generar una base
de ayuda social en alimentos, en arriendos, pagos de servicios, pañales,
rearmarnos desde el fin del mundo, para permitir que la ciudad siguiera
funcionando. Lo más triste es el deterioro de personas que lo pasaron
muy mal y que no pudimos despedirnos como uno quisiera”.

La
autoridad mira atrás y repasa una serie de hitos conmovedores. “De las
cosas que nos dieron mucha alegría y orgullo fue el sentido de
solidaridad natural, profesores, asistentes que fueron más allá para
permitir que sus alumnos tuvieran un mejor conocimiento dentro de las
limitaciones que había, personas que tenían arriendos y que no cobraron o
los rebajaron sus arriendos sin que nadie se los pidiera, funcionarios
municipales que, voluntariamente, colaboraron con la distribución de
alimentos cuando el Covid era sinónimo de muerte, me acuerdo
perfectamente de ello, sobre todo en la primera cuarentena en el mes de
abril, funcionarios que tuvieron que adaptarse al teletrabajo y el
personal de salud municipal, que con el Covid, tuvo que hacerse cargo de
la trazabilidad y las vacunaciones, el personal del cementerio que
siempre estuvo ahí con las adecuaciones y el personal de basura, que
nunca suspendió el servicio”.

Pero, “se demostró
que somos una ciudad y una región solidaria”. Recordó que el municipio
con ayuda del anterior Concejo Municipal, el CORE y aportes de privados
generó tres mil millones de pesos que se distribuyeron en ayuda social
“y todo eso fue auditado por la Contraloría y no hubo ni 100 pesos
cuestionados, por lo que me quedo con una sensación positiva, que
pudimos responder y dar fuerza a muchas
personas que lo necesitan, pero falta mucho por recuperar”, concluyó.

Marcelo Navarrete, director laboratorio CADI-UMAG:

Proyectábamos 40 muestras al mes y eso se transformó en mil por día”

Marcelo Navarrete, director del Laboratorio de Biología Molecular del CADIUMAG, recuerda entre risas que su diseño original, proyectaron realizar 30 a 40 muestras de laboratorio al mes “y eso se transformó en mil por día. Lo que íbamos a hacer en diez años lo hicimos en el primer mes”, comenta.

Para Navarrete, sorpresa es la palabra que mejor describe lo que le tocó vivir en esta pandemia. “Nadie estaba pensando y mentalmente preparado para enfrentar lo que se venía,
cada vez que pensábamos que avanzábamos en algo, nos tenía preparada
una nueva sorpresa, una nueva variante, una resistencia a las vacunas,
todos los eventos que se fueron sucediendo consecutivamente”.

Recuerda
estos dos años como “muy intensos, algunos que llevábamos años sin
hacer turnos, tuvimos que volver a hacer retomar las jornadas laborales
extensas de horarios extendidos y de muchas horas de trabajo. En algún
punto de mi vida había decidido no hacer nunca más un turno pero había
que asumir nada más”.

Navarrete recordó:
“En un momento, Trump dijo que no se iba a ir ningún container a
Sudamérica, nos dejaron sin reactivos, hubo que movilizar todos los
sistemas y lo que estaba disponible distribuirlo entre los laboratorios,
entre las universidades, todo ese esfuerzo de coordinación
intersectorial, recursos, recurso humano, atracción de donaciones de las
empresas, etcétera, estuvo coordinado por la seremi de Ciencias, poner a
andar todo, fue una tarea gigantesca”.

Agrega que, “por suerte, teníamos
la infraestructura que no es menor, teníamos que conseguir el
equipamiento para escalar el recurso humano y eso fue la gran primera
etapa donde se vio mucha solidaridad y cooperación
entre el Ministerio de Salud, Servicio de Salud, el Ministerio de Ciencias, la universidad”.

Ahora,
al mirar adelante, Navarrete cree que llegó la hora de volcar este
vasto aprendizaje en otros retos como la lucha contra el cáncer, usando
las técnicas de biología molecular hoy disponibles en la región.

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