Dolor y pesar en Magallanes por fallecimiento de destacado periodista Gerardo Rafael Álvarez

El despertar del último domingo de febrero en
la Región de Magallanes ha sido el más triste en los casi siete años de
Pingüino Multimedia. Muy temprano, a través de la línea telefónica, nos
enterábamos del deceso del periodista y compañero de labores Gerardo Rafael
Álvarez.

El conductor de radio y televisión falleció
en la madrugada de ayer producto de un avanzado cáncer que lo mantuvo muy
afectado durante los últimos diez días.  

De inmediato la noticia se masificó a través
de las redes sociales y fueron muchas las muestras de dolor que llegaron hasta
nuestro edificio en plena Avenida España de Punta Arenas y que también se
demostraron en las redes sociales.

Gerardo Rafael Álvarez se destacó en la
región por su larga trayectoria en el periodismo, llegando a ser jefe de prensa
y director de radio Polar en las décadas de 1980 y 1990. También, cumplió
labores profesionales en radio Presidente Ibáñez y ejerció la dirección en
radio Divina. Durante los últimos tres años fue periodista de Diario El
Pingüino, donde destacó por sus crónicas políticas y entrevistas en el
Suplemento Análisis, además de sus opiniones e interpretaciones del acontecer
regional.

Desde hace dos años había incursionado en la
televisión, siendo panelista estable y posteriormente conductor de los espacios
de actualidad periodística Contingencia y Barómetro, en Pingüino TV.

Al “maestro” con cariño

Álvarez era capaz de traspasar sus
conocimientos sin ser pedagogo: “No me gusta enseñar, porque no tengo paciencia”,
decía mientras encendía un cigarrillo. Pero pese a ello varias generaciones de
periodistas magallánicos lo reconocen como “un gran maestro”.

Fue el último día de abril de 2012 cuando
Gerardo Rafael Álvarez entró por la puerta de Avenida España 959 y de allí no
salió más. “¿Qué vamos a hacer hoy?”, señalaba muy puntual cada mañana a las
10.00 horas en la sala de reuniones con el diario bajo el brazo.

Hablar con él debe ser uno de los mejores
regalos que nos ha entregado la vida, porque siempre tenía un tema interesante:
Cortázar o Bórquez; Pelé o Maradona; la realidad de Argentina; Hugo Chávez; el
fallo de La Haya; el caso Zona Franca; las rutas de la Patagonia; Messi y
Alexis Sánchez; la economía regional; Las Malvinas; el periodismo; el 11 de Septiembre;
la política; los alcaldes; los candidatos y la familia. Había tanto por
conversar.

Y en sus crónicas, una escritura perfecta,
desafiante de cualquier corrector de prueba.

Era de pocos amigos, “pero los pocos tienen
que ser buenos”, manifestaba. A las nuevas generaciones, nos enseñó que los
amigos de verdad son quienes se dicen las cosas de frente, quienes se aclaran
los problemas en la cara y quienes se corrigen los errores de manera de
arreglar cualquier entuerto. Pero, a la vez, los amigos también son quienes se
alaban en ausencia del otro.

La humildad y la lealtad eran dos palabras
que atesoraba mucho. Quien confiara en él jamás se sentiría defraudado, “porque
así tiene que ser”, señalaba mientras se tomaba un cafecito y miraba quien lo
estaba llamando al celular.

Aunque muchos encasillen a Gerardo Rafael
Álvarez con alguna tendencia política o por alguna militancia que tuvo, en los
últimos años de su vida fue un tipo muy transversal. Tenía amigos de todos los
sectores políticos y si bien había personeros a los que les incomodaba con sus
preguntas, era porque era un tipo directo, cuestionaba lo que muchos no se
atrevían y muchas veces nos señaló que eso era porque por sus venas debía
correr alguna sangre huasa, de esos campesinos que se dicen las cosas de frente
y se sonrojan sólo una vez.

Los restos de nuestro compañero de labores
están siendo velados en el Santuario María Auxiliadora Don Bosco y sus
funerales se realizarán mañana a las 15.00 horas.

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