Cuatro
son los relojes icónicos de Punta Arenas, ubicados en puntos
específicos del cuadrante céntrico de la ciudad. Dos de ellos se
mantienen ofreciendo la hora correctamente, mientras que los otros dos,
con el pasar de los años, el deterioro y su antigüedad, funcionan como
bonitos adornos para postales fotográficas.
Dando la hora diariamente
Paradójicamente,
los dos relojes que funcionan actualmente son los emplazados en las
grandes iglesias católicas de Punta Arenas. Hablamos del Santuario María
Auxiliadora -ubicado
en Avenida Bulnes, esquina calle Sarmiento de Gamboa- y de la Catedral
-ubicada en el ala oeste de la Plaza Benjamín Muñoz Gamero-.
Dichos
aparatos son mantenidos semestralmente por un relojero local, que se
encarga del tic toc de estos temporizadores que se imponen desde las
alturas, orientando a más de algún transeúnte durante el día.
Relojes que adornan
Un
emblemático reloj está ubicado en la destacada Relojería y Óptica
Suiza, de la calle Roca. Y aunque su dueño anhela que funcione y haya
hecho hasta lo imposible por no perder aquella joya histórica, el paso
de los años, el polvo y las piezas discontinuas han impedido su
funcionamiento.
“Este
reloj viene desde principios del siglo pasado, del 20 o 30 por ahí, lo
trajo mi abuelo. Hasta cinco años atrás funcionaba muy bien, pero
lamentablemente por los años que tiene, hay repuestos que no se hacen.
Este reloj funciona con engranajes que se han ido gastando con el tiempo
y no hay quién los haga. Incluso, tratamos de hacer algo y no hubo
caso”, comentó Orlov Dübrock, dueño de la Relojería y Óptica Suiza.
En
este sentido, el destacado relojero local afirma que no se dará por
vencido y que realizarán una modificación en el reloj para que vuelva a
funcionar, esta vez, de manera eléctrica. “Queremos ver si lo podemos
dejar funcionando el próximo año”, agregó.
El reloj del muelle
Sin
dudas, un ícono histórico de la ciudad es el reloj ubicado en Avenida
Independencia al lado del muelle Prat. Una pieza que está bajo el
cuidado de la Municipalidad de Punta Arenas, pero que al igual que el
reloj de calle Roca, ha debido sortear el paso del tiempo, sin contarlo
en sus manecillas.
La
historia del reloj verde se remonta al 6 de mayo de 1912. En esa fecha,
la Junta de Alcaldes decidió invertir una suma considerable para la
época y adquirir esa pieza de maravillosa técnica de la época.
El
9 de diciembre de 1913, gracias a los conocimientos de dos relojeros
avecindados en Punta Arenas- Misol y Dübrock – fue instalado frente al
entonces llamado “Muelle Verde”, para luego ser instalado en su
ubicación actual. Hasta hoy conserva sus tres metros de altura; dos de
sus caras tienen números romanos y las otras dos, números árabes. Pero
eso no es todo: el reloj podía dar las fechas de la luna; contiene los
signos del Zodíaco; podía medir temperaturas máximas y mínimas;
determinar las fases de la luna y, obviamente, daba la hora.
Pese
a que en 1967 recibió la reparación del fallecido relojero Arnoldo
Díaz, actualmente, solo funciona como el recuerdo de una joya histórica
de Punta Arenas, una bella postal para el turista.