Como feriado
irrenunciable, ayer 1 de enero, todos los locales del comercio
establecido, en especial, las grandes cadenas de supermercados, debieron
tener sus puertas cerradas.
De
esta manera, solo podían trabajar aquellos negocios administrados por
sus dueños, siendo la única alternativa de los vecinos para realizar las
compras necesarias.
Ejemplo
de ello, fue el Nebus, de calle Ovejero, local de abarrotes, que como
señala Alejandra, quien atiende, fue una jornada “de mucha gente, mucho
movimiento”, lo cual era visible al ver la cola para entrar al negocio.
San
Francisco, ubicado en calle Rómulo Correa, desde temprano logró atender
a una importante cantidad de compradores, como destaca, Henry, su
dueño,
El negocio
del sector de Barrio Prat, abrió en los mediados de los años 70’s, y
fue popularmente conocido como por su antiguo dueño, Francisco Oyarzún
Cárcamo, el famoso “Vitrola”.
Otro
local, de alta concurrencia, fue “La Bótica”, en Avenida República,
recinto cercano a Río de las Minas, y que tenía por ratos filas de más
de cinco personas esperando comprar.