Una
llamada entre una asesora y Héctor Llaitul fue suficiente para gatillar
la renuncia de Jeanette Vega como ministra de Desarrollo Social.
Un
verdadero terremoto político ha debido sortear el Ejecutivo tras la
detención y posterior prisión preventiva de Héctor Llaitul, que se
coronó con la renuncia de la ministra de Desarrollo Social, Jeanette
Vega, tras la filtración en la carpeta investigativa de un “telefonazo”
al vocero de la Coordinadora Arauco-Malleco (CAM).
Eran
otros los ministros que estaban en la mira. Izkia Siches y Giorgio
Jackson eran tal vez los nombres que más se repetían. Pero la primera
caída del gabinete de Gabriel Boric terminó siendo Jeanette Vega,
exmilitante del PPD y titular de la cartera de Desarrollo Social.
Pingüino
Multimedia conversó acerca de lo ocurrido con el exseremi del Trabajo y
excandidato a constituyente por el Frente Amplio, Carlos Abarzúa.
“He
visto al Gabinete de Boric paralizado a la espera del plebiscito,
preocupado del Twitter y las redes sociales, sin objetivos muy claros y
cometiendo torpezas como la que exhibe. Este no puede ser un Gobierno
semántico, uno que simplemente explica o nombra de un modo distinto lo
tantas veces criticado. Hay poca épica y el relato se diluye. Hay gente
que todavía espera que esta generación con poco pasado encarne una
esperanza y una búsqueda de nuevo sentido”, opinó.
Por
su parte, el abogado y excandidato a constituyente Rodolfo Arecheta
Baleta dijo: “Considero fundamental determinar con claridad cuál es el
nexo entre el gobierno y el etno-terrorismo en la Macrozona Sur. No hay
que perder
de vista que Héctor Llaitul le declaró la guerra al Estado chileno y
varios nacionales han perdido sus vidas o sido expulsados de sus casas
por grupos extremistas. En este contexto, cabe preguntarse si el
gobierno mantiene relaciones de cualquier tipo con estos grupos.
Obviamente esto requiere ser aclarado, investigado y, en caso de que
corresponda, deben perseguirse las responsabilidades políticas y legales”.