Un difícil escenario para los sectores más vulnerables de la población regional, dibujó ayer el economista Manuel José Correa.
Según
declaró: “Si bien el gobierno celebraba hace un par de días que la tasa
de desocupación para el trimestre móvil mayo – julio fue de 7,9%, no
tengo dudas que el nivel de empleo se enfrió. La economía chilena ya
está en una consistente desaceleración. El cóctel está armado:
estancamiento económico e inflación. Mis expectativas en lo que queda
del año es que la tendencia continuará, observando meses con
decrecimiento económico y persistente presión inflacionaria previendo un
alza de la tasa de política monetaria fijándola en un rango de 10,75% a
11,5%”.
De
esta manera, indicó, “el panorama 2023 de la economía no es auspicioso:
nulo crecimiento, aunque con una inflación más controlada en torno al
5%. En consecuencia, sumada a la alta incertidumbre e inevitable caída
de la inversión si el Apruebo triunfa este domingo, lo aconsejable
es que las personas sean prudentes en su consumo, eviten endeudarse, ya
que el crecimiento real de los salarios no será posible, más bien las
empresas ajustarán sus nóminas”, vaticinó.
En
cuanto a la situación de Punta Arenas, declaró que “es evidente el alto
costo de la vida, la pérdida de poder adquisitivo, aumento de
dependientes de la ayuda del Estado, caída en el consumo que se refleja
en menores ventas del comercio, desocupación de locales al alza, entre
otros.
Como
consecuencia de ello, “en general, los chilenos y magallánicos notarán
que durante el próximo año serán más pobres de lo que eran en 2019”.