El economista Juan Luis Oyarzo se refirió ayer a la caída del 5,3% en las ventas regionales de supermercados, las que, a su juicio, representan el efecto de una fuerte baja en la actividad económica.
“La caída de las ventas en supermercados muestra un mercado alicaído en términos de consumo interno. Esto es de esperar, en particular, por el forzado control de la inflación que ha debido tener el Banco Central donde la tasa de política monetaria se ha encontrado alta durante un tiempo no menor para lograr controlar la inestabilidad de los precios en Chile. Lo anterior ha dado resultado en el tiempo, considerando que en agosto del año 2022 nuestra inflación interanual llegó a nada menos que un 14,1%, mientras que el último reporte del INE muestra una inflación interanual de 3,9%”.
Agregó que esta baja en la inflación trae consecuencias, “ya que si bien, por un lado, se ha logrado disminuir la rapidez en el incremento de los precios, por el otro, la consecuencia ha sido la baja en el consumo, producto de lo costoso que es asumir cualquier tipo de deuda a corto plazo. Esta reacción es propia del mercado y la hemos visto durante el 2022 y 2023, años que ha sido particularmente difíciles para el comercio”.
Recordó esta inflación es fruto de la gran liquidez alcanzada durante la pandemia con los retiros previsionales y los subsidios estatales. “Es con ello, que los años anteriores la inflación afectó principalmente el poder adquisitivo de las familias, donde luego hemos visto un mercado laboral que se ha debilitado mostrando tasas de desempleo más altas que lo habitual, con una inversión en caída que ha afectado las decisiones de consumo, en especial, sobre aquellos bienes que no son de primera necesidad”.
Sobre el futuro, añadió, “las proyecciones son de recuperación, pero de una recuperación que será bastante lenta”.
Esto lo vemos con el control de la inflación, la que de forma muy probable llegará a la meta esperada por el Banco Central, que es un 3% a mediados de este 2024. Eso permitirá retomar la disposición de compra por parte de las familias, aspecto que recién podremos empezar a ver el próximo año 2025. De hecho, las perspectivas de recuperación en el comercio para este 2024 serán lentas, aspecto que depende principalmente de la reactivación del mercado laboral.
De modo que el gran desafío es recuperar el crecimiento en nuestro país.