Economista magallánico advierte inevitable recesión en segundo semestre

El
economista magallánico y socio de la consultora Gemines Alejandro
Fernández advirtió ayer que es inevitable una recesión económica durante
el segundo semestre de este año. La gran duda, sostuvo, es la
profundidad que esta alcanzará y, por lo tanto, el daño que generará en
la economía nacional y regional, y, por lo tanto, en la calidad de vida
de la población.

Lamentablemente,
en este sentido, Fernández declaró que una eventual recesión de la
economía internacional generará mayores consecuencias sobre el empleo y
los ingresos de las familias, tanto a nivel nacional como regional.

De
hecho, sostuvo que técnicamente nuestro país podría ya estar en
recesión debido a que todavía no se conocen las últimas cifras del
primer semestre.

La guerra en Ucrania continúa y todo se encarece. ¿Hay riesgo de recesión en el país?

“Los
riesgos de recesión en Chile son bastante anteriores a que surgiera
este peligro a nivel internacional, y eso tiene que ver con la
sobreexpansión que tuvo la economía el año pasado, cuando creció casi un
12 por ciento, en base a un estímulo fiscal muy fuerte, con el Ingreso
Familiar de Emergencia (IFE) Universal, que implicó un gasto de un uno
por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) mensual, durante seis meses o
algo más, incluso. Además está el efecto del retiro de los fondos
previsionales de las AFP, que permitieron financiar el aumento del gasto
y el consumo de una manera insostenible. En este sentido, cabe
mencionar que tenemos, todavía en el primer trimestre y en base a datos
del Banco Central, que el gasto en bienes durables y bienes no durables
está muy por arriba de la tendencia histórica, y eso tiene que converger
hacia la tendencia normal, como mínimo, para poder hablar de una
situación sostenible y estable. Entonces, hay que sumar a esa realidad
el hecho que, desde fines del año pasado, el Banco Central ha estado
subiendo la tasa de política monetaria por el repunte de la inflación,
que a su vez es resultado de lo mismo que hablábamos antes, exceso de
gasto. Ahora bien, el presupuesto fiscal considera una caída en términos
reales de 25% en el gasto público y eso hace bastante probable una
desaceleración muy significativa en 2022”.

Lo del año pasado fue una expansión que no se había visto de la masa monetaria…

“Exactamente,
hace muchísimos años que no se veía algo así. Lo que hemos visto es una
desaceleración. Todavía se mantiene un crecimiento alto por la base de
comparación, porque el año pasado terminó con un nivel de actividad muy
acelerado, pero durante el segundo semestre de este año vamos a ver los
efectos de las políticas restrictivas y vamos a tener recesión, ya sea a
partir del cuarto trimestre de este año o incluso podría ser con el
cierre del segundo trimestre. Se habla de recesión cuando hay caída por
dos trimestres conse
cutivos.
El primer trimestre cayó respecto del cuarto del año pasado, puede ser
que se repita esa caída en el segundo trimestre, respecto del primero,
pero no tengo ninguna duda que eso ocurrirá en los próximos dos
trimestres y podríamos tener una recesión que podría durar cuatro
trimestres como mínimo. Lo que está en duda es la profundidad de la
recesión. Estamos seguros que habrá recesión, pero qué tan severa,
cuánto va a caer la actividad, qué impacto va a tener eso, es algo que
no está claro y ahí sí lo que está ocurriendo afuera es algo que puede
tener influenc
ia,
porque cuanto más complicado se vuelva el escenario internacional, si
hay recesión en el resto del mundo, en Estados Unidos, Europa y otros
países, eso va a contribuir a que nuestra recesión sea más profunda;
desde ese punto de vista sí que es importante lo que está ocurriendo
afuera”.

¿Cómo se traducirá esta?, ¿apretarse el cinturón como hasta ahora, pérdida de empleos, o ambas?

“Las dos cosas, es muy raro que en una recesión el empleo siga creciendo o se mantenga…”.

Que al menos se mantenga, ¿podría ser una expectativa…?


“Si la recesión es suave podría darse un escenario donde el empleo no
sufra variaciones muy grandes, pero si la recesión es más profunda
podríamos tener una caída en el empleo y aumento de la desocupación, a
lo que se sumaría lo que estamos viviendo, que es un aumento de los
ingresos reales producto de la aceleración en la inflación”.

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